La Ciudad de Buenos Aires presentó la moderna ambulancia que se incorpora a la flota de su Servicio de Atención Médica de Emergencias (SAME). Se trata de una unidad sanitaria computarizada y con un diseño a medida, que permite agilizar el trabajo de los médicos y aumentar las posibilidades de vida de los pacientes en situación de riesgo.

“El modelo de ambulancia que acabamos de incorporar es único en nuestro país y en Latinoamérica”, afirma Alberto Crescenti, director del SAME, que atiende un promedio de 1.200 auxilios por día.

Por sus características de innovación, accesibilidad y adecuación a las necesidades de los profesionales y de los pacientes, el nuevo modelo llegó para cambiar el concepto de atención en auxilios médicos. Hasta ahora, las unidades en servicio estaban equipadas con todo lo necesario pero cumplían la función primordial de trasladar al paciente al hospital más cercano. Con el nuevo diseño, el traslado pasa a un segundo plano. Las víctimas son atendidas desde el primer momento en el lugar de los hechos, casi como si estuvieran en un hospital, lo que aumenta sus posibilidades de recuperación, y llegan al establecimiento de salud en buenas condiciones físicas para continuar con la asistencia necesaria.

La ambulancia cuenta con un habitáculo sanitario portante; quiere decir que la cabina en la que se asiste a los pacientes, puede ser reemplazada por completo si su estado desmejora, sin necesidad de cambiar el vehículo. Esta característica permite mantener los móviles en buen estado desembolsando una suma mucho menor a la que se necesitaría si hubiera que comprar uno nuevo.

En su interior tiene dos asientos plegables para pacientes con heridas leves, y uno giratorio para el médico, que le permite trabajar cómodamente desde todos los planos.

Su iluminación es LED (por dentro y fuera) y su pintura y luz ionizante hacen que la cabina se higienice en forma automática. Asimismo, posee ocho anaqueles dedicados uno a cada tipo de intervención (trauma, paros, partos, quemaduras, oxígeno) y puede proveer de oxígeno a tres pacientes simultáneamente. Lleva un desfibrilador a paleta, una camilla ultraliviana (que se carga con una rampa automática), tabla, cuellos, férulas y chaleco de extricación. Todos estos elementos son accesibles también desde el exterior con un mínimo esfuerzo de los profesionales, una característica sobresaliente del nuevo desarrollo que agiliza el procedimiento de auxilio.

El desarrollo de la ambulancia modelo llevó seis meses de trabajo conjunto entre el SAME, la Ciudad y la empresa carrocera.

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La idea fue del mismísimo Crescenti. La tomó de Inglaterra, cuando viajó en 2012 para entrenarse en los Juegos Olímpicos de Londres, donde ya usaban este sistema. “Tenían una ambulancia con ésta estructura en estudio. La observé y me pareció que tenerla en la Ciudad sería muy útil para nuestra labor, así que volví y empecé a trabajar para desarrollarla. Estuvimos seis meses diseñándola”, cuenta.

Las nuevas unidades significan un salto de calidad en el servicio de salud porteño. Si resultan, algo que prácticamente no está en duda porque está hecha a medida de las necesidades, será la primera de 12 que la Ciudad proyecta sumar; una para cada hospital público porteño.

Esta incorporación se complementa con dos nuevas camionetas de triage (clasificación, en francés) que intervienen en los casos de eventos con múltiples víctimas (derrumbes, incendios, choques).

Son las que llegan primero al lugar de la escena para clasificar a los heridos según su gravedad, para una mejor organización de los recursos. El médico de triage monta las zonas por colores y atiende primero a los pacientes graves.