En enero debutó en Wall Street con gran éxito Shake Shack, una cadena de hamburguesas ‘premium’ estadounidense en el último año. Competencia directa de los gigantes de la comida rápida y en vertiginoso crecimiento, no se trata de un hecho aislado. Es más, ya son media docena la cadenas de restaurantes de comida rápida de calidad que han decidido probar suerte en la bolsa estadounidense. Y les está yendo bien. Tanto, que hay expertos que ya vislumbran la creación de una burbuja.

Los inversores ven con buenos ojos el surgimiento bursátil de establecimientos con un negocio de restauración basado fundamentalmente en un mayor aporte de calidad y frescura en sus menús, señala Reuters. Los clientes crecen a ojos vista y, de la misma forma, esperan que crezca la rentabilidad de las acciones de empresas siguiendo la estela de Chipotle Mexican Grill, que salió a bolsa en 2006 y cuenta ya con unos 1.800 restaurantes.

A priori la situación es favorable. El gasto en consumo de los estadounidenses está mejorando y la salud empieza a concentrar más su atención, lo que beneficia al nicho de la comida más sana pero más cara. Solo hay que echar un ojo a ver los últimos movimientos de los grandes de la comida basura. Por poner un ejemplo, en marzo, McDonald’s anunció que eliminará gradualmente pollos con antibióticos.

«Muy caras»
Pero es tal la atracción que están generando estas recién llegadas en el parqué que ciertos analistas empiezan a estar preocupados por si la euforia inversora acaba formando una nueva burbuja. En el caso de Shake Shack, Zoe’s Kitchen y Habit Restaurants, las acciones han registrado subidas muy pronunciadas en base a unas fuertes expectativas de crecimiento que aún estar por demostrarse.

El que registra un mejor comportamiento en bolsa es Shake Shack, que se ha revalorizado el 260% desde su debut. Los responsables de la empresa se han marcado como objetivo abrir al menos diez nuevos restaurantes cada año en EEUU hasta alcanzar unos 450 establecimientos y han anunciado planes para seguir abriendo locales en el extranjero, donde ya cuenta con licencias en ciudades como Londres, Estambul o Dubai.

Sin embargo, según los cálculos de la agencia, tomando como referencia el número de establecimientos abiertos al cierre de 2014, el precio actual de las acciones de Shake Shack valora a sus restaurantes en 40 millones de dólares cada uno, lo que multiplica por cuatro el valor del mercado de un restaurante Chipotle y por 15 veces el valor asignado a uno de McDonalds.

«Es demasiado caro», afirma Brad Lamensdorf, codirector del ETF AdvisorShares Ranger Equity Bear ETF, mientras que Nicole Miller Regan, de la firma Piper Nafray asegura que estos altos precios reflejan el apetito de los inversores por compañías de restauración y la confianza en los equipos que gestionan dichas empresas.