En medio de un extenso y fuerte debate, la Cámara de Diputados aprobó anoche en una sesión especial, por 130 votos, 99 en contra y 2 abstenciones, el proyecto de reforma del Código Procesal Penal, que impulsó el oficialismo y le da más poder a los fiscales, y críticó la oposición, que coincidió en denunciar que la propuesta fue impulsada para garantizar “impunidad” para los funcionarios del Gobierno.

La reunión se inició a las 12.20 con la presencia de 129 legisladores en el recinto, el quórum mínimo exigido por el reglamento, que logró conformar el Frente para la Victoria con un puñado de aliados. El tratamiento del nuevo Código había sido puesto por la Comisión de Labor Parlamentaria al final de la sesión, pero se adelantó el debate.

Graciela Giannettasio (FpV), como presidenta de la comisión de Justicia, fue la miembro informante del oficialismo y destacó que “este Código le da protagonismo a la víctima” y, entre otras cosas, “utiliza de manera rigurosa el esquema de garantías y la oralidad”.

Sin embargo, desde el radicalismo se insistió con que la reforma permitirá nombrar casi 1.700 cargos en el Ministerio Público afines al Gobierno.