Cada año, cuando llega la época más fría, la Ciudad refuerza su trabajo de asistencia social permanente implementado a través del Programa Buenos Aires Presente, para ayudar a las personas en situación de calle.

Y éste año no es la excepción, porque ya se activó el Plan de Prevención del Frío que incrementa y fortalece la capacidad de respuesta del BAP, para minimizar el impacto de las bajas temperaturas en las personas que se encuentran durmiendo a la intemperie.

Todos los días, equipos móviles de profesionales del programa BAP recorren la Ciudad para asistir a los más necesitados.

El cuerpo de ayuda está conformado por 700 profesionales, entre los cuales hay médicos, psicólogos y asistentes sociales. Además, se trabaja en coordinación con Defensa Civil, el SAME y la Cruz Roja, entre otras organizaciones, etc.

Inmediatamente se les ofrece una frazada, un plato de comida caliente y la posibilidad de alojarse en los refugios que la Ciudad tiene especialmente preparados y abiertos las 24 horas, para higienizarse y dormir en un lugar seco y caliente. Allí, se les garantiza una pensión completa.

La Ciudad cuenta con 27 hogares y paradores; siete de ellos son propios y el resto por convenio. Entre ellos, hay refugios para hombres, para mujeres solas o con chicos y otros preparados para personas con necesidades especiales. Juntos facilitan un total de más de 1.800 plazas, que durante el invierno ascienden a 2.200.

Además, hay un teléfono dispuesto las 24h., los 365 días del año, para solicitar ayuda: la línea social 108. Allí, un grupo de operadores recibe los llamados y deriva la asistencia necesaria.

El BAP se encuentra a diario con el obstáculo de que muchas personas no quieren dejar la calle para ir a los refugios; y no se puede obligar a nadie a hacerlo. No obstante, se sigue trabajando para atenuar los efectos de las bajas temperaturas y para brindarle una salida a la calle, un proyecto de vida, a aquellos que tenga la voluntad de lograrlo.