La división entre los super directores de Hollywood y los cineastas underground de hizo mas profunda en los 80, al surgir una nueva generación de directores independientes, innovadores y provocadores.

La precursora «Mi mamá lavandería» (1985) de Stephen Frears con su estética de baja fidelidad con personajes plagados de defectos y narrativa de intensa carga politica. En «Down by law» (1986) de Jim Jarmusch se funde la cinematografía beat, con una narrativa errática acompañado de música ecléctica.

En 1988 Cinema Paradiso de Giuseppe Tornatore alcanzaría notable éxito, este drama autoreflexivo se llevó un Oscar a mejor película extranjera y afectaría a toda una nueva generación de cine cargado de conciencia social.