Mientras Pablo Moyano se jacta de la “no violencia y la tranquilidad” que se vive en las tribunas del estadio, desde que su familia logró la conducción de Independiente, los violentos se siguen adueñando de las instalaciones del club gracias a la impunidad que reciben del poder.

Esta vez, la dirigencia presidida por el líder de la CGT, le permitió a la barra brava ingresar al ‘Libertadores de América’ para exhibir ciertas banderas con inscripciones  que no dejan lugar a dudas. El episodio tomó trascendencia luego de que Pablo “Bebote” Álvarez, actual jefe de la barra, publicara en su cuenta personal de Facebook fotos que lo mostraban dentro del estadio, ostentando una serie de banderas despojadas a su enemigo público, César “Loquillo” Rodríguez, líder de la facción disidente. “Pedazo de mikey mientras vos haces remeras tus ratitas me entregaron las banderas jajaja todo vuelve y el 4?”, fue el comentario de las imágenes que redactó.

Fue un claro mensaje para demostrar quién tiene el poder y la supremacía dentro de la barra y se encuentra relacionado a una interna que viene librando desde hace años con Rodríguez. Los problemas surgieron cuando Javier Cantero asumió la presidencia de Independiente y decidió batallar contra los violentos del club. En ese entonces, previendo sus dificultades con la justicia, “Bebote” decidió pasarle el mando a “Loquillo”. Cuando quiso retomar, su ex aliado le bajó el pulgar. De esa manera, se dio inicio a una feroz interna cuyo triunfador fue Alvarez. Una situación similar a la de Rafael Di Zeo y Mauro Martín en la “12”.

Más allá de la pelea entre estos personajes nocivos, lo cierto es que este lamentable suceso ocurrió en las instalaciones del club de Avellaneda, con una evidente complicidad dirigencial. Un socio o hincha sin el aval de las autoridades no puede ingresar a un estadio con banderas de tales dimensiones y pasear por el club con total desparpajo en un día de semana.

En independiente comienza a agravarse la situación, ya que no fue un episodio aislado. Existen antecedentes cercanos en el tiempo, que demuestran la connivencia entre las partes. Es que la barra, más allá de todos los negocios relacionados con el estacionamiento, la reventa de entradas y el merchandising, tuvo libertad para hacer asados en las previas de los partidos dentro del estadio, mientras que el mes pasado, el propio Álvarez presenció el entrenamiento del plantel, en el que tuvo contacto cara a cara con el capitán del equipo, Federico Mancuello e incluso recibió un par de obsequios.

Mientras Cantero fue a fondo para erradicar a los violentos del club, los Moyano deciden tenerlos de su lado, a fuerza de prebendas, ya que además de estabilidad en el poder, le garantizan paz en las tribunas, al menos por ahora.