La jueza en lo Contencioso Administrativo y Tributario N° 6 de la Ciudad de Buenos Aires Patricia López Vergara prohibió el uso de armas de fuego por parte de las fuerzas de seguridad que tienen a cargo el operativo de seguridad frente al Congreso, donde se debate la reforma previsional.

En su fallo, López Vergara consideró que se encontraba «obligada a ponderar el estado de crispación de la población en orden a velar por la paz social y la preservación de vulneración de los derechos, tanto de ciudadanos como de personal policial», e instó a las autoridades del ministerio de Seguridad porteño a usar balas de goma y gases lacrimógenos como «último recurso» y a «una distancia que minimice posibles consecuencias nocivas».

López Vergara hizo lugar a un amparo presentado por el legislador kirchnerista Mariano Recalde, que exigió medidas para garantizar la seguridad de los manifestantes en la movilización.

Mientras tanto, la situación en la plaza se desmadró: un grupo de manifestantes, muy superior a la cantidad de efectivos policiales, provocó destrozos y atacó a los policías. También destruyó las veredas para utilizar los escombros como proyectiles y avanzó sobre la Plaza de los dos Congresos.

La jueza tiene un perfil polémico y excéntrico, con varios fallos en contra del Gobierno porteño, recursos de amparo presentado por kirchneristas, denuncias por violencia laboral y un sombrero que se hizo famoso.

Tiene un despacho exuberante y lujos que llaman la atención de quienes la visitan. Lapiceras Mont Blanc, sillones recubiertos de pieles, banquetas con estampado animal print, un banco indonesio con forma de mano, un teléfono en forma de stiletto rojo con lentejuelas, un grabado con reminiscencias de su libro preferido (Alicia en el país de las maravillas), alfombras persas, lámparas art deco y Tiffany.