Al quemar vivo a un piloto jordano, el grupo militante autodenominado Estado Islámico (EI) hace uso de su poder para conmocionar a sus enemigos, sostiene Shiraz Maher, miembro del Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización del King’s College de Londres, Reino Unido. Incluso para los estándares de barbarie de EI, la muerte del piloto jordano Moaz al Kasasbeh es particularmente cruel.

Al hombre, de 26 años, lo pasearon por el escenario de un supuesto ataque aéreo de la coalición internacional contra EI, presumiblemente para que fuera testigo de primera mano de los efectos de sus acciones. De ahí lo colocaron en una jaula de metal y lo prendieron en llamas. Las imágenes son desgarradoras; los gritos de angustia, inimaginablemente horribles.

La cinematografía lenta y de enfoques suaves, junto con el primitivo sadismo característico de los videos de EI, siempre está diseñada para impactar. El objetivo deliberado del video era captar la atención mundial. Y eso fue lo que lograron: en menos de una hora después de su difusión, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, emitió un comunicado en relación con el turbio contenido del video.

Abundan las preguntas sobre cómo o por qué hizo esto el EI. Entender su forma de pensar requiere una breve revisión de la ley islámica o sharia. El Estado Islámico cree en un principio que se conoce como «qisas» que, en un sentido amplio, es la ley de la represalia equitativa. Dicho de otra manera, es el equivalente islámico a la ley del Talión, o la doctrina del «ojo por ojo».

En la ley islámica, qisas se refiere típicamente a los casos de asesinato, homicidio, o actos que impliquen una mutilación física -como la pérdida de extremidades- y crea un marco para que las víctimas o sus familias puedan buscar una justicia retributiva. Como piloto que combatía del lado de la coalición occidental, Kasasbeh fue asociado con el lanzamiento de bombas incendiarias, por lo que quemarlo pudo ser visto como una represalia apropiada.

Aun así, el tema de «castigar» con fuego es profundamente cuestionado entre los musulmanes. Muchos lo ven como algo absolutamente prohibido. Sin duda, la ira de los musulmanes tras la muerte de Kasasbeh ha sido tan fuerte que miembros del EI se han visto forzados a responder rápidamente con sus propias justificaciones para el acto. Independientemente del razonamiento del grupo, este era el destino al que Kasasbeh fue condenado.