Diego «La Joya» Chaves, algunos días atrás, reafirmó su combate frente al estadounidense Timothy Bradley, el próximo 13 de diciembre, en Las Vegas. Aunque no es parte de su sueño.

En el programa Hay Equipo, emitido en la señal televisiva de TyC Sports, se tuvo como principal desarrollo la insólita declaración del púgil argentino: «El boxeo lo tomo como un trabajo, no es algo que me apasione. Cambiaría el título del mundo por jugar un partido en la primera de un Vélez campeón».

Como parte de su historia, Chaves, practicó fútbol durante su adolescencia, jugando varios años de lateral izquierdo en las divisiones inferiores del Fortín, club del que es hincha y se encuentra ligado como boxeador desde 2010.

Su inclinación hacia los cuadriláteros fue fundamentada por ciertas cualidades corporales y mantenimiento de una herencia familiar, ya que es nieto del ex púgilista Rudecindo Cháves, quién llegó a pelear en el Estadio Luna Park; y además entrenó a sus hijos Ismael, Ariel y Carlos.

Después de la conocida suspensión del pasado 31 de octubre, agradablemente se acomodaron las diferencias económicas establecidas con Top Rank, y su contrato establecido. La pelea ante Bradley será llevada a cabo en el The Cosmopolitan de Las Vegas.