La Cámara de Diputados aprobó en general, por amplia mayoría, el proyecto de ley de Presupuesto 2017, que prevé una pauta de crecimiento de la economía del 3,5% para el año próximo, un ambicioso plan de obras públicas, y destinar más del 60% de los recursos a gastos sociales.

La iniciativa fue votada por 177-más de los dos tercios de los miembros del cuerpo-contra 58 votos negativos y cuatro abstenciones que correspondieron a Libres del Sur y uno de los secretarios generales de la CGT, Héctor Daer.

La iniciativa se votó en general con un amplio consenso ya que no sólo fue aprobado con el respaldo de Cambiemos, el massismo, el bloque justicialista y 15 de los 70 legisladores del FPV, lo que marcó una clara ruptura en el seno del kirchnerismo, y bancadas provinciales.

La implementación del presupuesto tendrá limitaciones para poder ser reformulado porque se votó una reforma del artículo 37, para acotar los superpoderes que disponía el Poder Ejecutivo para cambiar el destino de los recursos ya que se acotó esta atribución a un 7,5% del gasto.

Uno de los puntos que estuvo en discusión, pero al final no fue incluído en el proyecto, es la partida de $ 100 millones para las dietas del Parlasur, lo que generó las criticas del presidente del bloque del FPV Héctor Recalde.

Si bien en un principio el oficialismo se mostraba proclive a incluir esa partida, tras la decisión del gobierno de apelar el fallo de la Cámara Electoral, y el rechazo de los propios diputados de Cambiemos y el massismo, se desistió de establecer una partida para tal fin.

En un intento por tratar de calmar las aguas por el fuerte aumento a los diputados, la cámara bajaba ordenó reducir la suba de las dietas de los legisladores del 47% al 31%. El presidente del cuerpo, el oficialista Emilio Monzó, anunció la suspensión del aumento en los gastos de representación, que habían pasado de $ 10.000 a $ 20.000. La medida se tomó después de que Mauricio Macri le pidiera a los legisladores «no pasarse de largo» con los aumentos.