Por iniciativa de Sebastián Contente (40), un padre cuyo hijo de 14 años padece Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado (TGD NE), surgió la necesidad de cambiar la designación del tradicional “Certificado de Discapacidad” por “Certificado de Accesibilidad”. La medida apunta a una nueva forma de integración de personas con capacidades diferentes en donde los términos dejen de ser considerados “estigmatizantes” para ellos y sus familias. El proyecto, que ya figura en Change.org ya recaudó más de 3200 firmas.

La familia Contente lleva años de lucha por la discapacidad de Gonzalo. Sebastián, su esposa Lorena (39) y su hija Oriana (12), han sido grandes promotores de ideas para que su hijo pueda acceder desde chico a los derechos que poseen la mayoría de las personas e integrarlo en un mundo común que muchas veces, se vuelve adverso para muchos de nosotros.

Desde su nacimiento, Gonzalo contrajo meningitis, enfermedad causada por el estreptococo B, situación que lo colocó al borde de la muerte, pero en la que finalmente pudo, desde su individualidad, sortear todas las dificultades, “ser un luchador”, tal como lo define orgullosamente su padre.

Ante la advertencia de que podían quedar secuelas de su nacimiento (ceguera, sordera, entre otras), ellas sólo se hicieron presentes a los tres años de su crecimiento cuando el diagnóstico médico fue: “autismo”, “espectro autista”, según indicaron. Si bien, hasta entonces, Gonzalo no había adquirido aún el habla, con la ayuda de neurólogos y excelentes profesionales pudo ir abriéndose paso al mundo, un mundo que lo aguardaba no con pocas dificultades.

Gonzalo fue el gran luchador que inspiró a su familia a impulsar, en mayo del 2008, el dictado de la Ley 26369 que luego fue publicada en el Boletín Oficial y que obliga actualmente a todas las mujeres embarazadas a practicarse el examen de cultivo para la detección del estreptococo grupo B Agalactiae.

“Nosotros participamos activamente para que otros chicos no pasen lo de Gonza, con otro padre cuyos hijos fueron afectados por la bacteria, creamos el primer grupo latinoamericano sobre el estreptococo b, y luego de ir a los medios logramos convertir en ley nacional dicho estudio”, indica Sebastián.

Y agrega: “Ahora nuestro hijo, vuelve a dejar una huella más”: nos une en un nuevo proyecto. Nosotros concebimos que todos sus logros no hubiesen sido posibles sin su “Certificado de Discapacidad”  (“otra palabra que no es de nuestro agrado, discapacidad, discapacidad respecto a que?”, cuestiona.), el que le abrió paso a Fonoaudiólogas, psicólogas, psicopedagogas, tratamientos de musicoterapia, hidroterapia, maestras integradoras, y viajes a su tan amado Villa Gesell, como bien lo define su padre.

Hoy,  con casi 15 años Gonzalo “es un chico que tal vez le cueste un poco relacionarse con otros chicos, él no se siente discapacitado, incluso en 7mo. grado tuvo el honor de ser abanderado ( …), pero para poder seguir adelante va a necesitar por un tiempo de un certificado que no debe etiquetarlo sino darle acceso a una mejor calidad de vida”.

Por tal motivo, la familia vuelve a nuclear a una nueva petición para quienes transitan situaciones como su hijo, como otras familias,  como otros tantos Gonzalos que muchas veces no reciben el tratamiento adecuado pues sus padres no desean “estigmatizarlos” con un “Certificado de Discapacidad”,  que muchas a veces – como bien lo indica Sebastián-, hasta resulta comprensivo.

Para todos aquellos que conciben un mundo mejor e integrado donde las diferencias entre los hombres son solo aparentes y nunca reales. Para firmar la petición acceder a: AQUI