Ramiro Menna, el hermano del nieto 121 y su increíble historia

Luego de la aparición de otro nieto recuperado por parte de las Abuelas de Plaza de Mayo, se conoció la historia de Ramiro, su hermano, que conoció su identidad a los 12 años, cuando su tía le contó la verdad acerca de sus padres.

Hasta la preadolescencia, Ramiro Menna tenía como padres a sus tíos. Pero en una de las épocas más complejas para cualquier chico, la realidad golpeó muy fuerte sobre su persona: conoció su verdadera identidad y su vida cambió para siempre.

El 19 de julio de 1976, en plena dictadura militar, Ana María Lanzillotto y Domingo «El Gringo» Menna fueron secuestrados y llevados a Campo de Mayo. Su familia nunca más supo de ellos. Ramiro, de tan sólo dos años, se fue a vivir con su tía Quela -hermana de su madre- y con su tío Oscar Gaggiotti, que lo criaron como a un hijo en su casa de La Rioja.

A los 12 años, y con ayuda de los psicólogos de la joven fundación Abuelas de Plaza de Mayo de ese entonces, su familia le contó la verdad: él era hijo de dos militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), desaparecidos durante la última dictadura.

«Cada cosa que me entero de mi viejo, es un orgullo para mí. Fui conociendo amigos militantes de mis papás y cuando supe quienes eran, además de encontrarme con una mamá y un papá, me encontré con compañeros porque compartimos la comunión en los ideales y en las convicciones y la búsqueda de una patria más justa e igualitaria» contó Ramiro en una entrevista del diario La Nación.

«Antes, yo no podía procesar todo eso, es la cabeza de uno la que se defiende y lo esconde. No me acuerdo mucho de mis papás biológicos; hasta los 12 años pensaba que mis tíos eran mis papás. Tengo dos madres, dos padres y, además de mi hermano biológico, a los primos con los que me crié los considero mis hermanos también» señaló.

A los 16, supo que tenía un hermano. Y allí empezó una nueva búsqueda que se oficializó esta semana, cuando encontraron al nieto 121. «Sabés que está ahí, que está viviendo, latiendo y que no sabe su identidad. Ese es el dramatismo de la situación» contó respecto a sus sentimientos apenas supo que tenía un hermano y que debía encontrarlo.

«Yo me pongo en su lugar. Tengo unas ganas tremendas de estar con él pero me digo ‘tranquilo, él sabrá’. Soñamos que sea hoy pero si es más tarde, esperaremos. Será cuando él pueda, hay que respetar mucho eso» afirmó.

También agregó: «Ojalá en algún momento mi hermano pueda ver a mis papás con el orgullo que los veo yo, sueño que conozca a sus viejos y su historia y se enamore de eso; pero es un hombre libre y lo vamos a amar incondicionalmente. No le pedimos carnet de nada»