El gobernador Mario Das Neves, los sindicatos y las petroleras que operan en Chubut fueron convocados por el Gobierno nacional para tratar la crisis que atraviesa la provincia como consecuencia de la caída del precio internacional del crudo. El encuentro, que será en Buenos Aires, viene precedido por una masiva concentración de más de 15.000 personas en Comodoro Rivadavia.

Ahí los dirigentes sindicales amenazaron con dejar sin gas ni petróleo al resto del país si hay despidos, ya que estiman 3.000 puestos de trabajo en riesgo inmediato.

El derrumbe del crudo afecta especialmente a Chubut porque exporta el 40% del petróleo que produce. Por la venta al exterior del crudo pesado que se produce en la provincia se obtienen menos de u$s 20 por barril, y se afirma que el costo de extracción ronda los u$s 35.

Por eso, las petroleras que operan en la zona (Pan American Energy, Tecpetrol, Sipetrol e YPF) están desactivando equipos desde el año pasado, y ahora hay anuncios de despidos. El gobernador Mario Das Neves reclamó al Gobierno de Mauricio Macri un auxilio de u$s 500 millones anuales para subsidiar la exportación de modo que las petroleras obtengan en el mercado externo el mismo precio que en el local: u$s 54,90 por barril.

Das Neves justificó su reclamo en las retenciones a la exportación de petróleo con que se benefició el Estado nacional cuando el precio estaba alto, y dijo que el Gobierno, luego de aumentar un 167% la coparticipación de la Ciudad de Buenos Aires, no podía negarse al pedido de Chubut.

El Gobierno nacional juega dos cartas al mismo tiempo: la amenaza de autorizar la importación de combustibles si hay faltantes por un paro prolongado, y la convocatoria a que todas las partes hagan un aporte. El ministro de Energía, Juan José Aranguren, dijo que la solución es que la provincia resigne parte de las regalías, los sindicatos acepten una flexibilización laboral, las empresas admitan que van a perder, y con un subsidio directo por parte del Estado nacional, sin aclarar si se subsidiará a la provincia o a los trabajadores.

Hasta ahora, las partes se siguen ubicando en posiciones intransigentes. Los sindicatos no quieren resignar derechos que podrían no recuperar. La provincia está muy endeudada y la situación se le complicaría más si percibe menos regalías. Las empresas afirman que el año pasado ya tomaron todas las medidas de racionalización que se podían aplicar y por eso ahora se abre la posibilidad de los despidos.

Sin embargo, también es cierto que las mismas compañías están percibiendo u$s 54,90 por el barril de crudo que destinan al mercado interno y que hubo una devaluación del 40%, de modo que reciben más pesos que en 2015 y los salarios se pagan en pesos.