El conjunto de Gallardo piso fuerte en el Nuevo Gasómetro y se quedó con una clara victoria por 3-1 con los tantos de Pisculichi, Teo Gutiérrez y Boyé (Matos abrió al cuenta para los de Boedo). El “Millonario” acumuló su cuarto éxito consecutivo y aprovechó la caída de Vélez para llegar a lo más alto del campeonato. Los de Bauza, siguen sin encontrar el rumbo.

En el Nuevo Gasómetro, se enfrentaron los dos últimos campeones del fútbol argentino: el local, San Lorenzo, reciente ganador de la Copa Libertadores, y la visita, este River Plate (se quedó con el Torneo Final) apabullante desde la llegada de Marcelo Gallardo al banco de suplentes. El que mostró lo mejor fue el equipo del “Muñeco”, que se quedó con una clara victoria por 3-1,  y desnudo las falencias del conjunto de Bauza, que lejos está de pasar un buen momento.

No tuvo tiempo de acomodarse el partido que San Lorenzo estaba arriba en el marcador gracias con el gol de Matos. Mercier mordisqueó una pelota en el medio, la tiro larga por la derecha para la corrida de Villalba, que apareció solo a las espaldas de los defensores y cedió para la entrada del ex All Boys. El nueve la paró y ante la salida desesperada de Barovero para achicar, se la tiro por encima para poner al local en ventaja.

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Lejos de desesperarse, River comenzó a tejer una red en el mediocampo. Si hizo de la pelota y, de a poco, construyó un juego asociado en base al toque cortó y las proyecciones por las  bandas de Mercado y Vangioni. Le dio resultados, porque a los 15’, el ex Newell’s se la bajó de cabeza Rojas en el rectángulo del área grande, el volante habilitó por el centro a  Leonardo Pisculichi, que llamativamente solo, tuvo tiempo y espacio para sacar un remate y vencer la estirada de Torrico.

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Tras la igualdad, los de Gallardo tomaron el protagonismo del juego y sin ser punzantes merodearon siempre cerca del área de Boedo. El Ciclón comenzó a jugar todo a la cabeza de Matos y careció de juego, una falencia que se fue acrecentando con los partidos con las partidas de Ignacio Piatti y el ahora repatriado Leandro Romagnoli. El panorama s empeoró para los de Bauza, porque se tuvo que retirar lesionado Gonzalo Verón (figura contra Quilmes) y perdió un jugador clave en el aspecto ofensivo pese a la entrada de Juan Cavallaro.

El trámite se emparejo y se trabó. El árbitro Germán Delfino, que ya había omitido un claro penal a Teo Gutiérrez y otro de Cetto a Maidana, le debió mostrar la tarjeta roja al central de River por un patadón a Villalba. Entre protestas de ambos lados, el juez marcó el final de la primera etapa.

En el complemento pareció arrancar mejor San Lorenzo, pero el equipo del “Patón” si pinchó rápido. Sufrió la baja de Matos (ingresó Martín Cauteruccio) y a los pocos minutos River le pegó una trompada de nocaut con el tanto del colombiano Gutiérrez, que coronó un gran desborde de Pisculichi, con un pase a la red para poner el 2-1.

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Con la ventaja consumada el equipo de Gallardo exhibió su mejor versión: superó al local en toda la cancha con el toque de primera y la simpleza de buscar al compañero mejor ubicado. No tuvo chances claras en lo inmediato, pero consiguió neutralizar una posible remontada de San Lorenzo, dominando por completo la tenencia de la pelota. Tanto es así, que Juan Mercier (que venía de ver la roja ante Banfield) se fue expulsado por bajar a Tomás Martínez y ya cuando Boyé había puesto el 3-1 definitivo, Cetto se fue antes a los vestuarios por exceso verbal contra el árbitro.

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River ganó, gustó y goleó otra vez, y en está oportunidad lo hizo contra un rival de peso y en su casa. Un nuevo escollo superado para los de Gallardo, que llegaron a la cima del campeonato en soledad, aprovechando la derrota de Vélez ante Boca, y se apuntan como uno de los máximos candidatos a quedarse con el título. Para San Lorenzo una nueva decepción y un panorama más que complicado para el futuro inmediato. Bauza tendrá seis bajas para visitar a Rosario Central (entre lesionados y suspendidos) y lo más preocupante es que sigue sin encontrar el rumbo luego de la consagración continental.