Las comisarías ya no tienen razón de ser y a mediano plazo deberían desaparecer. Así lo considera al menos el ministro de Seguridad de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, quien pretende que 6.000 efectivos se desplieguen por la ciudad en función del mapa del delito y que cumplan tareas vinculadas a la prevención.

De está manera, la recepción de denuncias quedaría en manos de personal administrativo, en coordinación con las fiscalías.

El iniciativa está en línea con el proyecto del gobernador Miguel Lifschitz de descentralizar al Estado, desde hace más de 15 años. Como referencia se tomó la experiencia de otros países como Colombia y Chile, donde el servicio policial se ajusta a la necesidad de los municipios.