El presidente ruso Vladimir Putin promulgó el martes la controvertida ley sobre la despenalización de la violencia doméstica, que reduce los recursos judiciales de las víctimas así como las condenas para los agresores.

La ley, adoptada a finales de enero por la gran mayoría de los diputados y votada en febrero por los senadores, reduce las penas por violencia doméstica, conmutando los dos años de cárcel previstos anteriormente por una simple multa, salvo en caso de hechos graves o reincidencia antes de un año.

Las acciones violentas en esta ley implican acciones que causan dolor físico salvo lesiones corporales premeditadas mayores que impidan trabajar.

La ley regula acciones violentas como:

  • Golpes múltiples que pueden dejar o no marcas como hematomas o arañazos
  • Actos de agresión, entre los que se incluyen tirar hacia atrás de los brazos de la víctima, atarla, arrancarle mechones de pelo o agarrar la piel, entre otras acciones violentas que provoquen dolor físico
  • Si la agresión no deja huellas visibles se tomarán en consideración las quejas de la víctima si, por ejemplo, siente dolor cuando se le palpa la parte del cuerpo en la que fue golpeada

Las penas administrativas para la violencia doméstica incluyen:

  • Una multa de entre 5.000 rublos (unos 80 dólares) y hasta 30.000 rublos (unos 500 dólares)
  • Detención administrativa de entre 10 y 15 días
  • Entre 60 y 120 horas de servicios comunitarios

Sólo cuando el agresor golpea al mismo familiar en más de una ocasión en el plazo de un año o le genera lesiones graves podrá ser procesado por la vía penal y castigado con la cárcel, y eso si el agredido logra demostrar los hechos, porque la justicia no actuará de oficio en estos casos.