El Ciclón resistió todo el partido en el Morumbí y hasta tuvo alguna oportunidad para llevarse los tres puntos. Sin embargo, se durmió en el final y Michel Bastos puso el 1 a 0 para el San Pablo. El Ciclón complicó su clasificación y deberá ganarles a los brasileros en el Nuevo Gasómetro para seguir con esperanzas.

San Lorenzo hipotecó su futuro en la Copa Libertadores de América. El equipo de Bauza se estaba llevando un punto de oro ante San Pablo en el Morumbí, pero defendió mal a poco del final y Michel Bastos la mandó a guardar para poner a los paulistas una cabeza arriba de los argentinos. El resultado fue justo por lo hecho por ambos equipos durante el desarrollo. Ahora, el Ciclón deberá ganar o ganar el 1 de abril en el Nuevo Gasómetro, si es que no se quiere despedir temprano del certamen internacional.

Arrancó movido el trámite para San Lorenzo que a menos de un minuto de juego ya se había salvado gracias al palo que le impidió a Bastos concretar un cabezazo certero. Pese al dominio del balón y del terreno por parte del local, los de Bauza se fueron plantando y echando raíces en el Morumbí. El conjunto argentino emparejó las acciones-siempre pensando en el cero en el arco propio- y llegó mediante remates de media distancia de Franco Mussis, un cabezazo de Matías Caruzzo que salió por encima del travesaño y una escapada de Emmanuel Más que Martín Cauteruccio no pudo capitalizar.

El complemento siguió con el mismo tinte: los de Muricy Ramalho buscando la ventaja a lo largo y lo ancho del terreno con un poco más de desesperación y San Lorenzo bien parado con dos líneas de cuatro esperando agazapado pegar una contra letal.

El palo se hizo otra vez presente para salvar al conjunto argentino tras un cabezazo de Luis Fabiano a la salida de un corner. Un rato más tarde, al el ex Racing Ricardo Centurión le anularon mal un gol por una supuesta posición adelantada que no existió. San Pablo era más y no lo podía justificar en la red.

San Lorenzo casi más se lleva un premio enorme de su visita al Morumbí, pero Pablo Barrientos, que fue el último eslabón de una gran jugada colectiva iniciada por el recientemente ingresado Leandro Romagnoli, definió a colocar delante de Rogerio Ceni y perdió una oportunidad única para la visita.

Cuando el partido se moría y parecía sellado el 0 a 0, Bastos entró solo por el segundo palo y capitalizó con una media paloma un centro bárbaro desde la izquierda para darle la victoria al San Pablo y dejarlo segundo en el Grupo 2 con seis puntos, detrás del líder Corinthians (9) y tres puntos por delante de San Lorenzo.

El conjunto de Edgardo Bauza tendrá una gran responsabilidad el próximo 1 de abril, justo el día de su cumpleaños 107: deberá derrotar en el Nuevo Gasómetro al San Pablo para volver a tener esperanzas de clasificarse a la próxima ronda. Cualquier otro resultado, lo condenaría a volver a pedirle al Papa un milagro para seguir en la Copa Libertadores.