Una inusual nevada provocó al menos cuatro muertes en Buffalo, la segunda ciudad del estado de Nueva York, donde numerosas personas quedaron atrapadas en casas y automóviles, mientras en todo Estados Unidos se han registrado temperaturas gélidas en las últimas horas. A estas muertes en Nueva York, se sumaron una en New Hampshire y otra en Michigan.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, declaró el estado de emergencia y desplegó a la Guardia Nacional, al tiempo que advirtió, en un comunicado, de que la tormenta podría persistir hasta el viernes y alcanzar el centro del estado. «Es una tormenta muy fuerte. Probablemente es la más fuerte que hayamos visto en 40 años», dijo el alcalde de Buffalo, Byron Brown.

Una de las muertes se produjo en un accidente de tráfico, mientras que las otras tres fueron el resultado de ataques cardíacos al quitar nieve con una pala, informó Peter Anderson, portavoz del condado de Erie, en el oeste del estado y uno de los más afectados por la tormenta.

Los acostumbrados habitantes de Buffalo fueron sorprendidos con la guardia baja el martes mientras en algunas partes de la ciudad se acumulaban más de 1,2 metros de nieve. Las autoridades dicen que la cantidad total de nieve esta tarde podrá superar los 1,8 metros de altura en las zonas más afectadas del sur del estado. Para mañana se espera otra tormenta.

La gran tormenta que ha sorprendido a los vecinos de Buffalo y alrededores se debe a lo que se conoce como «efecto lago»: el vapor de agua de los Grandes Lagos se congela en forma de nieve y se extiende como tormenta. Este efecto tiene la peculiaridad de que a pocos minutos de una zona cubierta por la nieve puede encontrarse otra sin rastro de ella.