A lo largo de mi camino he entendido que sin Dios nada es posible. Sí, he hecho muchas cosas por mi propia cuenta, con mis fuerzas he caminado, he luchado, pero siempre había algo que le faltaba a mi vida, y comprendí  que ese algo era Dios. El llena todos los vacíos, el sana todas las heridas, el renueva mis fuerzas, el me sostiene cuando ya no puedo más, el me infunde esperanzas, me hace comprender lo que es el verdadero amor.

Ahora mi vida cobra un nuevo sentido, ahora sé adónde voy, mis preguntas tienen respuestas, soy una mujer de valor. Es Dios ha llenado cada espacio de mi vida; es Dios mi camino, mi luz, mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación. Salmo 27:1.

—Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí. San Juan 14: 6.

Porque separados de mí nada podéis hacer. San Juan 15:5.