Skid Row  no solo es el nombre de una banda estadounidense de Hard Rock, así también se llama la  deprimente  área de unos  11 kilómetros,  ubicada en el centro de Los Ángeles, California, donde vive una de las más grandes poblaciones en situación de calle, la zona también tiene la fama de ser una especie de “Suiza de las drogas” desde la época de la post guerra de Vietnam, cuando los veteranos, afroamericanos sobre todo, regresaron de la guerra y su misma sociedad los rechazó obligándolos a vivir en la calle con el trauma y el dolor de la guerra cómo único cobijo.

La zona se encuentra a unos pocos kilómetros del glamour y la opulencia de barrios como Beverly Hills o Bel-Air, es un sinónimo de miseria humana donde confluyen miles de personas que carecen de vivienda, muchas de ellas adictas a las drogas, alcohol y que padecen trastornos mentales, es el único refugio de los que no tienen nada, de acuerdo a los cálculos establecidos, se estima que cerca de 4.000 indigentes o sin techo duermen en las aceras de Skid Row cada noche, utilizando cartón y periódicos como fuente de abrigo.

En los últimos años las autoridades de los Ángeles han implementado, sin mucho éxito, diferentes planes sociales para sacar a esta población de la situación en que se encuentran, de acuerdo a las declaraciones hechas por entidades sociales de la zona, el fracaso se debe a la falta de fondos existentes para habilitar las viviendas en las cuales se albergarían a los indigentes, así como también el carácter de criminalización  con respecto a la rehabilitación de estos, por parte del estado.

A mediados de este año, las autoridades Angelinas esbozaron un nuevo plan  enfatizando  en proporcionarles servicios de salud mental y tratamientos contra las adicciones a estos moradores de las calles, ya que la antigua “iniciativa de seguridad ciudadana” que regía desde 2007 no ha generado los efectos esperados.

Tal vez la nueva estrategia sea más prometedora que las anteriores,  pero según muchos especialistas como Gary Blasi, Especialista en Políticas  Publicas de la Universidad de California, afirma que  «Muchos de los que están en Skid Row tienen enfermedades mentales y padecen adicciones, y las lecciones de los últimos años nos han enseñado que para solucionar esos problemas hay que darles primero una vivienda y luego proporcionarles los servicios médicos necesarios», con el fin de que estas políticas sociales no queden solamente en retórica.

Andrea Imbachi