Mezclar fernet, hielo y gaseosa puede ser muy sencillo para un trago simple, pero preparar un cocktail más elaborado para paladares negros puede resultar complicado. Fruta fresca, cantidades bien calculadas y otros elementos son necesarios para no fallar. Para llevar al hogar un nivel más refinado de coctelería, los hermanos Folatelli crearon Smartdrink, la primera empresa en el mundo que desarrolla tragos en cápsulas.

La inspiración surgió del famoso sistema de café en cápsulas, aunque la idea de trasladar ese mecanismo a los tragos nació durante un viaje de Patricio, el hermano mayor, a España. En aquella ocasión vio a un bartender preparando la base de muchos cocktails en el fondo de los vasos, pisando frutas con un mortero, de manera que, cuando llegara la gente al bar, solo tendría que agregar hielo y gaseosa o jugo. Ese fue el disparador que luego se convirtió en la empresa que en 2016 facturó $ 11 millones, aunque los comienzos fueron difíciles para la familia.

“Cuando vivía en Italia había querido crear una máquina en la que tenías la posibilidad de hacer bebidas con cápsulas, pero tenía un valor de € 2000. Y el consumidor no estaba dispuesto a invertir eso y me fue mal”, afirma Patricio Folatelli. Luego de ese proyecto, utilizó $ 7000 para buscar por MercadoLibre a un diseñador industrial que lo ayudará a armar la matriz de lo que hoy es el vaso de Smartdrinks. Ivo Speranza fue el encargado de desarrollarlo y su propio padre se convirtió en el inversor ángel que le dio el empujón financiero final que necesitaba el emprendimiento. Cuando la compañía comenzó a tomar vuelo, Tomás Folatelli se unió para darle un manejo más profesional a la administración y Sebastián Folatelli se encargó de la parte de comunicación e imagen. “Siempre habíamos hecho cosas juntos ya que nos complementamos muy bien”, reconoce el mayor del clan.

Las cápsulas se arman concentrando los ingredientes principales de cada trago, quitándole el agua a cada uno por separado y luego juntándolos en el envase. “Las partes frutales se realizan con aceites esenciales naturales y los alcoholes originales permiten que el producto se mantenga sin necesidad de conservantes”, detalla Patricio. Para consumir el cocktail es necesario el vaso especial que no tiene fondo; en él se enrosca una base en la que se coloca la cápsula. Las claves para que salga bien el trago son tres: llenar el vaso de hielo hasta arriba, agregar agua o soda y agitar bien.

“La mayoría cometía el error de no agitar bien la mezcla antes de consumir, eso lo resolvimos sumándole al vaso una tapa para que pudiera transformarse en una coctelera”, explica el fundador de Smartdrinks. Hoy cuentan con seis posibles tragos denominados con un código alfanumérico: A9 (vodka, arándano, naranja y durazno), M5 (vodka, mango, maracuyá y naranja), C6 (ron, frutilla y limón), C1 (ron, cola, gin y limón), S1 (vodka, durazno y energy) y F8 (fernet, menta, pomelo y coca). En abril, los hermanos planean ofrecer 12 nuevos sabores a su portfolio, además lanzarán una nueva tecnología que modificará el mecanismo de armado del trago.

“Al principio el producto no fue aceptado, la gente rechazaba el vaso de plástico para consumirlo y los amantes de la coctelería nos hicieron pelota”, recuerda Patricio y resalta que la clave fue darse cuenta de que los que los criticaban eran “un nicho muy chiquito”. La startup de los Folatelli fabrica 3000 vasos-cocteleras y 20.000 cápsulas por mes, el primero tiene un costo de $ 300 por separado y el pack de 6 cápsulas sale $500. El fundador de Smartdrink detalla que el crecimiento del emprendimiento se dio de a poco y proyecta ingresos por $ 15 millones para este año.

Los hermanos Folatelli desglosan el modelo de negocios de su empresa en cinco pilares fundamentales: la oferta de sus productos en más de 500 puntos de ventas, las boutiques de administración propia en las que venden sus productos, las franquicias que están inaugurando en todo el país, las licencias internacionales que planean comenzar a operar a partir de junio y un programa de suscripción mensual. Aunque también ofrecen la posibilidad de adquirir sus productos en la página web de la empresa, Patricio enfatiza que estos ingresos solo representan una “pequeña porción del negocio” porque ellos son “mejores en el contacto con la gente”.

Antes de lanzar las franquicias, los emprendedores creyeron que era mejor abrir sus propios locales para tener experiencia de primera mano, por eso abrieron una boutique en Palermo y otra en el DOT Baires Shopping. Una vez probado el éxito del producto decidieron desembarcar con franquicias en Rosario (Santa Fe), Comodoro Rivadavia (Chubut), Ushuaia (Tierra del Fuego), San Miguel (Gran Buenos Aires) y Pergamino (Provincia de Buenos Aires); muy pronto también contarán con locales en Mendoza y en el Unicenter Shopping. El interesado en abrir un local para vender los productos Smartdrinks en su ciudad tendrá que desembolsar al menos $ 400.000 para comenzar el negocio.

A pesar de haber vivido durante 25 años en Italia, los Folatelli nunca habían querido expandir su negocio a otros países hasta estar totalmente establecidos en Argentina. El panorama cambió este año, el lanzamiento de su nueva gama de productos los alentó a abrirle las puertas a las franquicias en el exterior. “Después de junio vamos a arrancar con diferentes aperturas en Chile, Uruguay, España e Italia, estamos esperando un tema burocrático que está bloqueando el negocio, pero ese sería el último escollo”, revela Patricio Folatelli.