Gabriel García Márquez falleció el 17 de abril de este año en México pero sigue inmortalizado en sus libros. Para el reconocido escritor colombiano, la influencia de su entorno fue muy importante a lo largo de su vida. En este artículo, repasaremos cómo era su relación con sus seres queridos.

Desde su infancia consideró la presencia de su abuelo, el coronel Nicolás Márquez, como la figura más importante de su vida. A los ocho años, cuando el coronel falleció, Gabo sintió una gran tristeza: «Después, todo me resultó bastante plano: crecer, estudiar, viajar… Nada de eso me llamó la atención. Desde entonces no me ha pasado nada interesante». Fue así que, después de este hecho, eligió refugiarse en sus amigos y la literatura.

Para Elena Poniatowska, una de sus mejores amigas, su relación con él fue muy importante.»Nos queríamos mucho desde antes de que le dieran el Nobel, porque era una persona muy tierna y sencilla, y cuando nos veíamos siempre me preguntaba cosas como si debía comprarme otro pantalón, si esta americana combinaba con esta camisa…».

Sin embargo, su vínculo con Mario Vargas Llosa, escritor peruano, fue diferente. A pesar de que ambos sean considerados dos de los representantes más importantes de la literatura de Latinoamérica, su trato personal no fue tan unido como en las letras. Tal es así que en 1976, durante el estreno de una película en México, Vargas Llosa tumbó de un puñetazo en la cara a su colega colombiano. Aunque se desconocen las razones de este hecho, desde aquel momento se dejaron de hablar y nunca retomaron el diálogo. «García Márquez y yo estábamos en desacuerdo en muchas cosas, y estamos de acuerdo en unas, pero ese tema se los dejamos a los biógrafos”, reconoció más tarde.

No obstante, muchos se sorprendieron cuando encontraron un elogio a “Cien Años de Soledad” en el prólogo del libro conmemorativo de Vargas Llosa: “Lo que esta novela hace con los cuentos y novelas precedentes: reducirlos a la condición de anuncios, de partes de una totalidad. Cien años de soledad es esa totalidad que absorbe retroactivamente los estadios anteriores de la realidad ficticia, y, añadiéndoles nuevos materiales, edifica una realidad con un principio y un fin en el espacio y en el tiempo: ¿cómo podría ser modificado o repetido el mundo que esta ficción destruye después de completar?”.

Otro de los amigos de García Márquez fue  Álvaro Mutis, escritor y poeta colombiano, pero naturalizado mexicano. En un video conmemorativo de la vida de García Márquez, realizado en Cartagena, en 2007,  dijo: «Yo tengo que saber siempre dónde está Gabo, así esté en Cuba, así esté en la India, en donde sea, donde está, y saber que lo voy a ver».

Otra importante influencia en su vida, fue Plinio Apuleyo Mendoza quien reveló los inconvenientes que tuvo Gabo con uno de sus libros más famosos: «Con Cien años de soledad no tuvo dinero para mandar el manuscrito completo a Buenos Aires, tuvo que mandar solamente la mitad. El editor le dijo:`Usted no sirve para la literatura´, y le devolvieron el manuscrito”. Además, el padrino del mayor de los hijos de García Márquez, explicó que él no creía que ese libro fuese el mejor que haya escrito: «Lo escribió en 18 meses, por eso mismo no consideraba que era el mejor. Para él su mejor libro era El amor en los tiempos de cólera. Yo no estoy de acuerdo, yo pienso, como todo el mundo, que su mejor libro es Cien años de soledad», reconoció.

En 1982, García Márquez, en un hecho histórico, ganó el premio Nobel de Literatura. Según Mendoza, semejante acontecimiento tomó a su amigo por sorpresa. «Yo creo que fue una sorpresa para él. Terminé llorando cuando supe que había ganado el premio y lo acompañé a Estocolmo», sostuvo.

En una carrera colmada de éxitos, Gabo no dejó de valorar la presencia de sus seres más queridos: “He escrito cinco libros tratando de averiguarlo, de saberlo, de descifrar quién soy. Y todavía no lo tengo claro. Pero hay algo que sí sé: Soy el mejor amigo de mis amigos y ese primer lugar no me lo dejo quitar por nadie”.

Santiago Rocca