Sturzenegger destacó que las expectativas de inflación para el año que viene son las más bajas desde 2009. «Esto representa un capital muy valioso en términos de estabilidad que se ha acumulado en los últimos dos años», sostuvo.

De todos modos, el funcionario reconoció que la inflación esperada no se ubica dentro de las bandas determinadas por sus metas pero destacó que «mientras la inflación bajaba de 40% a 22%, las expectativas de inflación para 2018 se han movido tan sólo 2,5 puntos porcentuales» y aseguró que casi 1 punto está explicado por aumentos mayores a los esperados en tarifas, cuyo ajuste terminará en 2018.

El presidente del BCRA participó ayer del panel de cierre de la Conferencia Internacional de Economía y Finanzas (CIEF) 2017 organizada por el Banco Ciudad, la Universidad Torcuato Di Tella y el Comité Latinoamericano de Asuntos Financieros, donde también disertaron el Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne; el vicepresidente del BCRA, Lucas Llach; el ex titular del Banco Central del Ecuador, Augusto De La Torre; el ex banquero central de Chile, José De Gregorio; y los académicos Carmen Reinhart y Guillermo Calvo, entre otros.

Al momento de contestar algunas de las críticas que suele recibir, Sturzenegger apuntó que se llegó a la desinflación sin atrasar en el tipo de cambio y explicó que su flexibilidad permite afrontar mejor los shocks externos. «El tipo de cambio real multilateral promedio de 2017 está más o menos un 20% depreciado respecto al de antes de la salida del cepo. Si miramos el tipo de cambio real multilateral efectivo se suman 7 puntos más», aseguró.

Asimismo, el presidente del BCRA descartó que las cláusulas gatillo en las paritarias hayan perjudicado a la política antiinflacionaria. Por el contrario, Sturzenegger consideró que «fue uno de los grandes éxitos de las metas de inflación de 2017». «Las cláusulas gatillo ayudan porque coordinan las expectativas en un valor. Yo creo que han sido y van a ser muy útiles», indicó.

Finalmente, Sturzenegger resaltó la expansión del crédito, que atribuyó al anclaje de expectativas y a la reducción de la inflación generada por el nivel de las tasas de interés de corto plazo. Pese a ello, el titular del BCRA reconoció que el boom crediticio plantea un desafío porque el stock de liquidez que los bancos habían acumulado ya fue colocado en préstamos y la situación no se repetirá en 2018. Por tal motivo, argumentó, varios bancos salieron a capitalizarse y a dar más crédito para crecer.