Dos supuestos fundamentales convergen en el proyecto: en primer lugar, la naturaleza histórica; segundo, la naturaleza político-cultural.

A-Históricamente: la ciudad báltica ya había conocido a principios del siglo XVII el edificio de madera del teatro isabelino. Después de cerca de cuatro siglos, esta, construye el nuevo teatro en el mismo lugar, pero en un contexto urbano y paisajístico completamente diferente, reiniciando desde los vestigios arqueológicos hallados.

B- Políticamente: en 2004 Polonia deja la Unión Soviética y oficialmente entra en la Unión Europea, el mismo año de la competencia internacional para el diseño del nuevo teatro isabelino. Como si el nuevo teatro tuviese que representar el escenario de Gdansk del cambio en el horizonte político.