El estudio Laika ya nos deleitó con Coraline (2009) y Paranorman (2012), utilizando esta minuciosa técnica que se refiere a la fabricación física de los personajes, decorados y los elementos del film que interactúan fotograma a fotograma, cada segundo de grabación contiene 24 de ellos para generar la acción que veremos plasmada en la pantalla.

Para tener una plena noción del trabajo artesano que efectúan un  solo animador tarda 7 días para obtener 3,7 segundos de imagen para una película que dura 140 minutos. El renombrado estudio es también pionero en utilizar impresoras 3D para la construcción de las figuras.

Esperamos ansiosos a este verano para poder ver la historia del crecimiento personal de este niño de 11 años  que es criado por unas criaturas muy singulares.

Nacho Marañon

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