El aparato había partido a las 9.55 del aeropuerto de El Prat, con número de vuelo GW9525, según ha confirmado Aena. Aunque las primeras informaciones apuntaban a 148 víctimas, según ha indicado la compañía en su cuenta de Twitter, el avión viajaba con 144 pasajeros a bordo y seis tripulantes (dos pilotos y cuatro ayudantes de cabina), es decir, un total de 150 personas, entre ellos dos bebés. Según la lista de pasajeros, 45 de las personas que viajaban en el aparato siniestrado tienen apellido español.

El portavoz de Germanwings, Thomas Winkelmann, ha explicado que a las 10.47 el Airbus —pilotado por un profesional con 10 años de experiencia y 6.000 horas de vuelo—, ha comenzado a perder altura. A los pocos minutos se situó a 1.800 metros y a las 10.53 se tuvo el último contacto. En la zona, los picos más altos alcanzan los 3.000 metros.

El avión pasó de 30.000 (9.000 metros) a 6.900 pies (1.800 metros) en apenas nueve minutos. Se desplazaba a una velocidad de al menos, 650 kilómetros por hora. Según el Ministerio de Exteriores francés, el accidentado es uno de los aviones más viejos de la compañía. Winkelmann ha negado que la edad del avión pueda ser una causa, aunque no ha querido «especular» sobre los motivos del accidente y ha apostado por ser «prudente».