Cientos de personas han pasado la noche al raso en Katmandú, la capital de Nepal, tras el devastador terremoto que ayer sacudió el país, afectando también zonas de India, China y Bangladesh y que causó la muerte a más de 2.500 personas, según el último balance oficial, y cuantiosos daños en el patrimonio histórico del país.

Los trabajadores de emergencias y voluntarios siguen removiendo los escombros, en ocasiones con las propias manos, para tratar de localizar supervivientes mientras se producen réplicas del temblor de ayer. Una, de 6,7 en la escala de Richter, ha causado este domingo nuevos aludes en la zona del Everest.