Fue un trágico Sabbat para una familia judía ortodoxa. Siete de los ocho hijos fallecieron luego de que un incendio se iniciara en la cocina de su vivienda, ubicada en el 3371 de Bedford Avenue, en la ciudad neoyorquina de Brooklyn.

Sólo la madre y una de las hijas lograron sobrevivir tras arrojarse desde el segundo piso.
El Sabbat es una celebración judía que consiste en un descanso de las actividades de la semana. La celebración comienza desde el viernes al atardecer y culmina con la aparición de las tres primeras estrellas del sábado. El reposo es obligatorio y, entre unas cuantas actividades, prohíbe la acción de encender fuego para cualquier uso.

Por esta razón, la señora Gayle Sassoon, de 45 años, decidió utilizar un extraño dispositivo eléctrico para calentar comida, el cual no fue reconocido por la placa eléctrica de la vivienda y provocó llamas, en un primer momento, en la cocina y el primer piso. Según pudieron comprobar los bomberos, el fuego ardió durante unos cuantos minutos hasta que subió por las escaleras.

Allí, ocho niños –entre cinco y 16 años- quedaron atrapados por una espesa nube de humo negro. Las primeras en notar el fuego fueron la señora Sassoon y una de las niñas, Siporah, de 15 años. Ambas, al quedar separadas del resto por las llamas, decidieron arrojarse por la ventana del segundo piso para pedir ayuda a los vecinos del barrio judío, que alertaron a los bomberos.

Cuando los rescatistas acudieron al lugar, las llamas habían cobrado una altura de 15 metros, pero lograron extinguirlas rápido. Desafortunadamente, y luego de varios intentos de reanimación, los siete hijos atrapados en la casa (cuatro niños y tres niñas) fallecieron carbonizados. Según el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, se trata de la peor tragedia por incendio desde 2007.