Donald Trump se acerca a Hillary Clinton. La confianza que se tiene el candidato republicano lo llevó a anunciar que el martes 8, día de las elecciones, organizará en el hotel Hilton Midtown de Manhattan lo que calificó como la victory party (fiesta de la victoria).

Por estas horas Estados Unidos respira un clima apocalíptico, donde ambos contendientes se juegan las últimas cartas.

Ayer Trump hizo subir al escenario a su esposa Melania en Filadelfia, mientras que Clinton apuesta todo al carisma del presidente Barack Obama y de la primera dama Michelle. Ambos la acompañarán el lunes próximo en el cierre de su campaña electoral en esa misma ciudad de Pensilvania.

Los últimos dos sondeos nacionales, realizados por Washington Post/ABC y New York Times/CBC, la tienen a Clinton arriba con una ventaja de 2 puntos: 47% a 45% y 45% a 42%, respectivamente.

Según el sitio especializado RealClearPolitics, la diferencia entre los dos rivales es de apenas 1,7 puntos (47% a 45,3%), con Clinton arriba.

En 2012, en el mismo período, Obama —que buscaba su segundo mandato—, y Mitt Romney, estaban cabeza a cabeza en los sondeos, pero luego el presidente ganó por una diferencia de cuatro puntos.

Pero la verdadera señal de alarma es la gran recuperación de Trump en el frente de los «grandes electores» necesarios para llegar a la Casa Blanca.

Se necesitan 270 de 538 electores. Por el momento, el candidato republicano tiene asegurados 180, contra los 226 de la demócrata, según el sitio especializado RealClearPolitics.

Pese a que se estrechó la distancia entre ambos candidatos, hay señales positivas para Clinton, que aspira a convertirse en la primera mujer en la Casa Blanca: los modelos de predicción del The New York Times y el sitio FiveThirtyEight le auguran ambos una victoria con 86% y 67%, respectivamente.

En medio de los escándalos que marcaron esta campaña electoral, como las denuncias de acoso sexual contra Trump o la investigación del FBI sobre los mails de Clinton, a esta altura los electores no parecen prestar mucha atención al venenoso festival de acusaciones: un 92% dice haber decidido ya a quién elegirá y el 62% señala que las revelaciones de los últimos días no alterará su voto.