Al menos dos personas armadas ingresaron al Museo del Bardo en la capital del país norafricano, dejando un saldo de 17 muertos – la gran mayoría de ellos, turistas – antes de ser recibidos por las balas de la Policía. Otras 24 personas fueron heridas.

El primer ministro Habib Essid dijo que otros dos o tres atacantes podrían haberse fugado, y cerró la conferencia de prensa anticipando: «No tendremos ninguna piedad contra quien amenaza el país. Lamentamos que muchos son envidiosos de los resultados que alcanzó Túnez en esta fase de transición.»

Los terroristas fueron identificados ya que en las cámaras de seguridad se los vio con uniformes militares pero no con armas reglamentarias. Previamente habían intentado ingresar al Parlamento, pero al no poder hacerlo se refugiaron en el museo.

Desde el año pasado que Túnez sufre ataques de parte de Al-Qaeda y el Estados Islámico, siendo uno de las naciones que más fanáticos aportan a ésas filas.