Las llamas no cesan y amenazan con devorar todo lo que encuentren a su paso. Y esto es porque el fuego iniciado ayer en la cordillera chubutense no se detiene. Al menos unas 120 personas, entre brigadistas y personal de logística, trabajaban con dos aviones hidrantes, tres autobombas forestales, maquinaria vial y dos embarcaciones para combatir el incendio.

Una leve llovizna en la localidad de Cholila, ubicada a 800 kilómetros de Rawson, la capital chubutense, esperanzó en las últimas horas a la comunidad con el control del fuego pero no fue suficiente y el cambio del viento empeoró aún más la situación por los incendios en la comarca andina.

«La accesibilidad sigue siendo el mayor inconveniente», informó el director general de Defensa Civil del Chubut, Evaristo Melo. Indicó que además del personal especializado se cuenta con «la colaboración de pobladores coordinados por el Servicio Provincial de Manejo del Fuego, para prevenir la propagación del incendio, que sigue estando alejado de zonas de viviendas».

El fuego se desató el fin de semana pasado en una zona de difícil acceso y en donde abundan lagos, bosques nativos y algunos emprendimientos privados. Según se aseguró sólo se evacuó a algunas familias ya que en el lugar hay algunas construcciones dispersas, al menos dos lodge de pesca y el fuego no avanza todavía sobre el Cholila.

La expectativa está puesta en que las condiciones climáticas permitan frenar la propagación del fuego. Pero el panorama sigue siendo negro. Pablo Wegrzyn, vecino de la zona, precisó: «Los mismos brigadistas nos decían que como se está operando es imposible detenerlo. Los aviones hidrantes no podían operar ya que el humo provocaba escasa visibilidad».