«Soy víctima de bullying, la gente me hace mal, las autoridades no resuelven nada. Entonces voy a cobrar la cuenta», advirtió el autor de la matanza en la TV privada Prima, horas antes de que se cometiera la masacre. El resultado fueron siete víctimas escogidas al azar, que fueron alcanzadas por las balas. Luego, el atacante se suicidó.

El presunto agresor, de aproximadamente 60 años y víctima de una enfermedad mental, irrumpió alrededor de las 14.30 (hora local) en un restaurante y comenzó a disparar arbitrariamente a su alrededor con dos armas de fuego manuales, dijo el alcalde de Uhersky Brod, en el suroeste del República Checa, a la televisión nacional.

En el restaurante Druzhba había en ese momento al menos 20 personas y el presunto agresor realizó entre 20 y 25 disparos. Los alrededores del local han sido cerrados al público. El ministro del Interior, Milan Chovanec, y el presidente de la policía checa, Tomas Tuhy, acudieron al lugar del suceso.

El portal de noticias iDnes.cz aseguró que la policía logró neutralizar al tirador, aunque otros medios locales indicaban que fue abatido a tiros por los agentes. Horas después, se develó que se había suicidado. Chovanec confirmó que el presunto autor de los disparos fue «neutralizado» e informó sobre los ocho muertos, aunque apuntó que podría haber más.

«Nos dijo que tenía grandes problemas con muchas personas, que muchos le hacían daño y que no tenía otra salida, ya que las oficinas públicas no le ayudan y que, como tenía pistolas, lo iba a solucionar a su modo», según explicó Pavel Lebduska, redactor de la cadena Prima. «Me di cuenta de que el hombre no estaba bien de la cabeza y llamamos enseguida a la Policía», añadió.