El sábado se verán las caras Boca y River en San Juan, en el marco de un encuentro amistoso, aprovechando que no hay jornada de fútbol a nivel local, debido a la fecha FIFA. Con dicho certamen en plena competencia, los equipos se ven debilitados, ante las convocatorias de sus respectivos jugadores, a cada una de las selecciones.

Un Boca – River, siempre resulta llamativo, atrayente, sobre todo si se trata de un fin de semana carente de fútbol.

Pero en este caso, el que tendrá lugar el sábado en la provincia de San Juan, no cae en un buen momento. Al margen de la oportunidad de probar jugadores que, al día de hoy, no entrarían demasiado en la consideración de los entrenadores, para estos últimos, representa más un dolor de cabeza.

El “xeneize” aparece, tal vez, como el mas debilitado. Fabbra, Edwin Cardona y Wilmar Barrios, afectados a la selección Colombia, que dirige Pekerman. Además, el “pipa”, Darío Benedetto, fue citado por Jorge Sampaoli para integrar la nomina que estará en Uruguay, y el martes en suelo Argentino para enfrentar a Venezuela.

Por si fuera poco, hay que sumarle la baja de Cristian Pavón. El atacante arrastra un problema en su pie derecho, y esto le imposibilitaría estár presente en tierra cuyana.

En este contexto, Guillermo tendría que poner a Júnior Benítez como centro delantero, ya que Walter Bou, tampoco está apto para jugar (se encuentra recuperándose de una lesión).

Por el lado de River: Las ausencias pasan por la defensa. Javier Pinola también forma parte de la delegación Argentina, en tanto, Moreira se encuentra con la selección de Paraguay.

Un tema no menor, es todo el sacudón que provocó la partida de Lucas Alario al Bayern Leverkusen. No solo, no podrá contar con el delantero (obviamente), si no que además, la adquisición del atacante, por arte del club Alemán, causó un enorme revuelo en los al rededores del “monumental”, que no va a ser tan fácil de digerir.

Con estos imponderables, es posible que el común de la gente, que normalmente se sentaría a observar un choque entre las dos potencias del fútbol argento, tal vez, le resten importancia.

Al hincha genuino, tanto del cuadro de “la ribera”, como de “la banda”, siempre es un acontecimiento particular enfrentar a su rival de toda la vida.

No obstante, no seria de extrañar, que la expectativa por el mismo, en estas condiciones, sea un poco menor, a la que se daría en cualquier otra circunstancia.

Así las cosas, el sábado se van a ver los colores “azul y oro” de un lado, y la franja roja cruzando la casaca blanca, por el otro.

Después de todo, un clásico, siempre es un clásico, y hay que ganarlo. Dirían algunos.