Se trata de Leandro Freire, un futbolista que no estaba concentrado para jugar este domingo en el partido de vuelta de la final del reducido de Primera B Metropolitana. Ingresó al campo de juego a falta de 5 minutos y obligó, junto con varios hinchas y allegados del club, a suspender el encuentro.

El bochorno visto este fin de semana en el ascenso del fútbol argentino parece no tener comparación. Luego de que el partido de Estudiantes de Buenos Aires y Comunicaciones por la semifinal del Reducido del mismo torneo termine suspendido por agresiones de Barras Bravas del club de Agronomía hacia dirigentes del Pincha de Caseros, otro capitulo de injusticias y violencias manchó la pelota.

Esta vez, el que se vio perjudicado fue, paradójicamente, Comunicaciones. Pero ahora el límite se cruzó holgadamente. La impunidad con la que los jugadores, hinchas y dirigentes de Deportivo Riestra se comportaron en esas horas de tensión fue vergonzosa.

Es que a falta de cinco minutos por jugar, un miembro del plantel del equipo local, que estaba logrando el ascenso a Primera B Nacional, ingresó al campo de juego a pegarle a los futbolistas rivales. Con la situación fuera de control, por la trifulca que se armó en medio de la cancha, decenas de “hinchas” invadieron el campo de juego.

Así, el árbitro Vigliano decidió suspender el encuentro, puesto que los efectivos policiales no intervinieron a tiempo (al igual que hace dos semanas en Agronomía) y la bataola se hizo insostenible.

Con el pitido final, Riestra comenzó un festejo insólito. Celebró impunemente un logro que todavía no obtuvo, ya que al partido le faltan 5 minutos y la diferencia en la serie es de sólo un gol. Deportivamente, Comunicaciones estaba dominando las acciones, con dos travesaños en pocos minutos y varias situaciones de gol.

El reglamento de la AFA estipula una sanción “de entre 9 y 30 puntos, la pérdida de la categoría e incluso la desafiliación” cuando sus socios, parcialidad o público partidario «invadan el campo de juego con una conducta agresiva o con la intención de provocar la suspensión del partido o bien con el único propósito de obtener una ventaja deportiva».

Tras analizar las imágenes detenidamente hay una situación que indigna aún más: Leandro Freire, tras desatar la locura y la barbarie, no fue detenido por la policía y se unió al festejo de los jugadores. Además, fue saludado por varios simpatizantes, que lo abrazaron y le agradecieron su antideportiva actitud con miradas y gestos cómplices.

La AFA deberá tomar cartas en el asunto y aplicar una medida ejemplar para que estas situaciones ventajosas dejen de aparecer en nuestro fútbol.

En esta secuencia se pueden ver las acciones del futbolista de Riestra.

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