El médico Ernesto Crescenti, director del «Instituto de Inmunooncología Dr. Ernesto J.V. Crescenti», explicó que «para algunos investigadores podría tratarse de una enfermedad autoinmune, en la cual el sistema inmunitario ataca por error a los melanocitos, células que producen el color o el pigmento de la piel».  

«Para otros se inicia debido a un acontecimiento determinado como una quemadura de sol, estrés emocional o herencia genética.  Sin embargo, aún no se ha comprobado que estos acontecimientos originen la enfermedad», dijo Crescenti.

Aproximadamente un 1% de la población mundial sufre de vitíligo, sobre todo se encuentra en las razas que tienen mayor pigmentación en la piel, y en mayor medida ataca a las mujeres.  Las primeras apariciones de las manchas suelen darse entre los diez y los treinta años.

 «Para lograr la detección de esta enfermedad el médico se basará en los antecedentes clínicos y familiares, un examen físico, para eliminar la posibilidad de que existan otros problemas médicos, y pruebas clínicas, que incluirán la toma de una pequeña muestra de la piel afectada, un análisis de sangre y un examen de los ojos», indicó el médico e investigador.

Crescenti señaló que «una vez detectada la enfermedad no hay manera de saber su alcance y propagación, dado que dependiendo del paciente las manchas pueden extenderse o no a otras partes del cuerpo».  «En algunos casos, el vitíligo avanzará lentamente al cabo de muchos años y en otros casos, ocurrirá rápidamente. Algunas personas han reportado tener más manchas blancas después de haber estado bajo estrés físico o emocional», remarcó.

Desde la comunidad médica y las asociaciones de pacientes con esta enfermedad se indica que una de las tareas más importantes y difíciles, de quienes poseen vitíligo, es aceptar su enfermedad y asumirla;  ya que es una patología que  afecta al aspecto físico y puede resultar complicado de explicar para quien no conoce la enfermedad.  «El desconocimiento de la enfermedad puede afectar demasiado a los pacientes, por lo que es recomendable confiar en el médico y en el dermatólogo, así como acudir a terapia si fuera necesario», concluyó.