Sobre un solar ubicado en el centro de una manzana de tipología constructiva adosada, recibimos el encargo de construir una vivienda. La parcela se localiza en el ámbito sur de Ciudad Real, en el último anillo de crecimiento de la ciudad sin desarrollar desde la última recesión económica. Nuestra propuesta es la primera que emerge en este entorno, desde un escaso contexto urbano y ausente de otras viviendas circundantes o referencias tipológicas e históricas que pudiese servirnos como aliado en la reflexión de la vivienda.

¿Y qué significa tener aspecto de vivienda? El complejo programa que demandaba la familia en sus actividades diarias, unido a los estrictos condicionantes urbanísticos y la disposición de la parcela (que presenta un frente mayor a lo largo de la calle Cantábrico) supuso necesariamente proponer una vivienda que experimentase con la dimensión de los elementos de arquitectura. Debido a la incertidumbre de la composición formal de las parcelas colindantes, todavía sin construir, y la obligatoriedad de adosamiento en ambos testeros, se decide levantar dos volúmenes de 3,6 y 1,8 metros de ancho respectivamente en cada uno de los extremos de la parcela. Estos dos cuerpos se presentan como resultado de aplicar los condicionantes de altura, retranqueos y cubierta desde su máximo término.

En el volumen de ancho menor se ubica en planta baja la cocina, aseo y despensa en sótano, y sauna y armarios en el nivel superior. En el volumen de ancho mayor se continúa con la misma intención de ubicar espacios servidores de la vivienda que sirvan tanto de colchón térmico como acústico: garaje, despacho, lavandería y cuarto de instalaciones. La cubierta a dos aguas se utiliza únicamente en estos laterales y que, junto con su composición volumétrica acentuada, permite liberar el espacio entre ambos cuerpos de cualquier carácter formal que pueda devenir en las parcelas colindantes.

El cuerpo central se resuelve desde un entendimiento más global, la escala urbana. Se dispone, a la calle, una serie de volúmenes compactos que adquieren la altura completa de la edificación. La abstracción de la pieza ofrece una lectura unitaria y secuencial que prevé la aparición de nuevos volúmenes en el resto de las parcelas. La orientación de las fachadas ayudó a resolver la materialidad y diálogo formal entre ambas. La alineación que corresponde a la Avenida del Cantábrico se orienta al noroeste, mientras que la posterior se dispone hacia el sureste. Los volúmenes centrales en ambos casos quedan exentos pero unidos formalmente por el basamento y cubierta, a modo de un templo griego. Los dormitorios se disponen en los volúmenes protegidos de hormigón, ubicados en la fachada posterior, para recibir tangencialmente la luz del alba.

En el alzado principal se dispone tres volúmenes vidriados que se ofrecen protección solar a través de sus sombras arrojadas, evitando la molesta luz del atardecer. La vivienda, así, ofrece una paleta de colores e intensidades que varía según avanza el día y los propios volúmenes tamizan y regulan la entrada de luz en las horas más extremas. Los tonos ocres del hormigón, roto, en contraste con sus luces y sombras que muestra el árido al esculpirse a golpe de cincel y martillo, oscilan sobre los paramentos al son de la luz.

El espacio interior central se libera de cualquier partición, no sólo en el plano vertical, sino también en altura. Una única planta de doble altura genera un vacío en el que vivir. Los usuarios desarrollan la mayor parte de su actividad aquí. Una pasarela descolgada atraviesa el salón y conecta los dos extremos de la vivienda. Su tránsito hace partícipe al usuario de la actividad principal y al mismo tiempo ofrece acceso a los dormitorios.

Las cajas de vidrio de la fachada principal, estrechas (únicamente de o,8o metros de ancho), también adquieren la altura total de la vivienda. Desde su condición de piel doble sirve de colchón térmico al interior de la vivienda. En ellas se ubica un aseo, el bar y la caja de escaleras que conecta el dormitorio principal con el resto de los usos.

Si la luz natural ha sido conducida al interior de la vivienda con el fin de resaltar la materialidad de cada elemento, la iluminación artificial no deja de ser menos importante. Se ha dispuesto una serie de grietas en el hormigón, a modo de fisuras, donde se ubican tiras continuas de iluminación de bajo consumo LED.