Es un proyecto de 74 viviendas de Protección Oficial en una de las nuevas zonas de desarrollo de Ciudad Real, cerca de donde se va a construir en el futuro la vía de circunvalación, es decir, el límite actual de la ciudad. El solar se enfrenta, por tanto, al paisaje peri-urbano que rodea la ciudad, medio agrícola medio suburbano.

Es una zona que realmente no tiene referencias homogéneas o coherentes, puesto que en su entorno hay un edificio de oficinas, un colegio, y otras viviendas, algunas exentas, otras pareadas y algunos bloques.

Como proyecto ganado en un concurso, su vocación es explorar el potencial de los nuevos modelos de vivienda contemporánea, la construcción de un entorno suburbano en comunidad y con espacios exteriores compartidos y la investigación sobre la figuración de lo doméstico.

Abordamos el proyecto teniendo en cuenta cuestiones de escala y de protección hacia las condiciones externas, más que intentar adaptarnos a las circunstancias de contexto que lo rodean. El proyecto se plantea como unos bloques lineales, en los cuales utilizamos los parámetros estrictos de la normativa –limitación del sólido capaz- para interpretarlos como volúmenes con cualidades figurativas, invirtiendo las limitaciones de la normativa.

Los volúmenes se repiten en su morfología y disposición, al tiempo que se diferencian levemente por razón de orientación, accesos y variación visual, así como se fragmentan para incrementar el valor de los espacios exteriores e intersticiales y del plano del suelo. Homogeneidad, repetición, distorsión y variación son las cuatro operaciones que tensan el sistema.

Entendemos que las viviendas –contemporáneas- deben ser entornos flexibles que faciliten usos distintos, que permitan las posibilidades de los cambios y de las transformaciones a lo largo del tiempo, diversas ocupaciones según la diversidad en las unidades familiares e, incluso, aceptar la realidad del trabajo en casa. Entendemos también la relación de la vivienda con el espacio exterior como un valor a tener en cuenta, dotando las unidades de jardines pequeños o huertos urbanos con diversos gradientes de privacidad.

Por lo tanto, estos volúmenes, estas viviendas, intentan ajustarse al paisaje construido, tanto interior como exterior. De esa forma los cinco mecanismos utilizados a la hora de proyectar las viviendas, son los siguientes: la flexibilidad dentro de la unidad de la vivienda, la flexibilidad en la combinación de los distintos tipos de viviendas, la intensificación de la relación del exterior y el interior de la vivienda por medio de unos espacios intermedios vaciados en los volúmenes, la relación de los bloques entre sí para crear unos espacios de relación y de habitación entre ellos.

Y, por último, enterramos la zona del aparcamiento y la circulación rodada para que el espacio que hay entre esos bloques de vivienda pueda ser de uso común peatonal de juego.