La inflación, la suba permanente de costos y la necesidad de YPF de seguir recaudando echaron por tierra el anuncio de la baja del 5% del precio de los combustibles desde el 1 de enero, promocionado por el Gobierno y la propia presidenta Cristina Fernández hacia fin del año pasado. Desde hoy, todas las empresas aumentaron 0,8% el precio en los surtidores.

En nuestra ciudad, cambiaban el cartel del valor del litro de la nafta súper en la YPF de 7 y 32 de $11,55 a $11,64. Los combustibles aquí son más baratos por la cercanía con la refinería de Ensenada y, en consecuencia, son menores los costos de transporte.

Según confirmaron fuentes del sector petrolero, las empresas cedieron a la presión del ministerio de Economía de bajar los precios un 5% a partir del 1 de enero a cambio de rebajas de hasta 20% en los impuestos que se cobran en el litro de las naftas. El barril de petróleo cayó 57% entre junio y enero de este año.

Este ajuste en los ingresos de las petroleras cambió el negocio en un país en el que la producción de petróleo y gas cae desde hace 10 años ininterrumpidamente.

La suba de 47 a 52 dólares en el precio del barril de crudo de la última semana llevó a las empresas a volver a golpear la puerta del gobierno para pedir un nuevo incremento que, según informaron otras fuentes, este año electoral se dará por medio de «micro aumentos», casi imperceptibles para la gente.