Cuatro años a la cabeza del Partido Comunista chino le han bastado a Xi Jinping para acumular más cargos y poder que cualquiera de sus antecesores desde el histórico líder Mao Zedong. En una nueva victoria, la formación dirigente proclamó ayer al Presidente del país como su «núcleo» o «líder central», bajo el título honorífico de «hexin», que llega a blindar aún más su autoridad de cara al XIX Congreso del partido, en 2017, que marcará el principio del segundo quinquenio de su gobierno.

En el cierre del Sexto Plenario que desde el lunes reunió al Comité Central, sus 348 integrantes hicieron además un llamado a los miembros del partido a «unirse estrechamente en torno» a este organismo, «con el camarada Xi Jinping ocupando un papel central».

El término «hexin» fue acuñado por primera vez por el poderoso Deng Xiaoping, que lo confirió póstumamente a Mao, a sí mismo y a su sucesor efectivo, Jiang Zemin, para destacar que eran los grandes líderes del partido y aclarar que su autoridad no debía ser cuestionada. Sin embargo, Hu Jintao (2002-2012) nunca fue formalmente nombrado «núcleo» y su gobierno se caracterizó por un mando colegiado -que él mismo promovió-, en el que las principales decisiones se tomaban por consenso entre las autoridades del partido, tal como se suponía que este funcionaría a tras la muerte de Mao, en 1976.

Desde que asumió como secretario general del partido, en noviembre de 2012, Xi se convirtió también en jefe de la Comisión Militar Central, luego en Presidente del país, en líder del Comité Nacional de Reformas, en comandante en jefe del mando de batalla del Ejército y, ahora, en «hexin». Un conjunto de atribuciones que le permiten llegar en buena posición al congreso quinquenal del partido, el próximo año, en el que corresponde un relevo de poderes crucial. Entre otros cargos, serán sustituidos cinco de los siete miembros del Comité Permanente -órgano supremo de la formación-, ya que superarán los 68 años con que deben jubilar, con la excepción de Xi (63) y del Primer Ministro, Li Keqiang (61).

Una de las principales armas que han permitido al Presidente ir acumulando poder es la «gran campaña anticorrupción para aplastar a sus enemigos políticos y a los opositores de su agenda», explicó a «El Mercurio» Timothy Heath, analista de la Rand Corporation, experto en China. «Promover una campaña propagandística que enfatiza a Xi Jinping como personalidad» también ha sido elemental, dijo Heath, y agregó: el Presidente «está construyendo su poder en gran parte con el apoyo de líderes clave en Beijing, como parte de un esfuerzo más amplio para llevar a cabo difíciles reformas sistémicas y estructurales».

Según The Associated Press, el gobernante -que además lidera la campaña anticorrupción que desde 2013 ha impuesto penalizaciones a más de un millón de personas- ha amasado tal poder, que podría mantenerse al frente del país y del partido (de unos 86 millones de miembros) más allá de los tradicionales 10 años de mandato.

De todas formas, el énfasis que el plenario de ayer hizo en la unidad y en la lealtad, en cierta manera refleja también la frustración de Xi por su incapacidad de hacer frente a través de su programa a la creciente resistencia y el resentimiento que existe dentro del partido. «En China hay un dicho, de que todo aquello sobre lo que haces ruido es lo que necesitas», comentó a The Washington Post Zhou Xiaosheng, profesor de sociología de la Universidad Renmin de China. «Es obvio que ese ruido sobre la lealtad es porque hay una falta de lealtad».

Por eso es clave para el éxito de Xi el poder acumulado, que probablemente le permitirá en los próximos meses poner a sus más leales en los principales órganos del partido y así allanar el camino al congreso de 2017.

«Xi está presionando para poder rearmar la composición de personal de los tres cuerpos que lideran el PC. Promovido en 2012 en una atmósfera que ansiaba un liderazgo más poderoso que siguiera a su débil antecesor, Xi ha cumplido gracias a sus capacidades personales, pero el partido tiene numerosos elementos menos comprometidos con su agenda. Él está tratando de reemplazar a la mayoría antes del XIX Congreso del partido del próximo año, y debiera de ser más fácil si puede referirse a sí mismo como el núcleo del partido, título cuyo predecesor nunca alcanzó», explicó a este diario Douglas Paal, director del programa de Asia de Carnegie Endowment.