Esas fueron las palabras de lo que, pocos minutos después, se conocería como una carta de suicidio. Alejandro Zeida, de 73 años, tomó la última decisión de su vida, y el 8°D de Córdoba 3071 de Barrio Norte sería el escenario de una matanza que se cobró también su propia vida.

En función de lo que arrojó la escena del crimen, se cree que Zeida tomó un revólver calibre .38 y se dirigió hasta una de las habitaciones del departamento donde estaban su esposa y su hijo. Allí, les propició un tiro en la cabeza a cada uno. Luego, caminó hasta el baño de la vivienda, apoyó el caño del revólver en la sien derecha y se suicidó.

Por el momento, la policía confirmó que el hijo del matrimonio padecía problemas psiquiátricos, pero también baraja la hipótesis de que haya existido una discusión previa que desencadenara el doble homicidio seguido de suicidio. Un dato relevante es que los peritos pudieron determinar que los disparos fueron a escasos centímetros de cada una de las víctimas.

Mientras tanto, se conocieron más detalles de los pasos que fue dando Zeida antes de quitarse la vida, aunque aún no se sabe si la carta que le dejó al encargado del edificio la escribió antes o después de matar a su mujer y a su hijo.

Al momento de ser encontrado, el anciano yacía junto al arma, que tenía tres vainas servidas en el tambor. Lo curioso es que no era la única en el departamento: hallaron otro revólver calibre 38 en el living, con su carga completa.