“Estoy aquí sentado en un hoyo. Han cavado un hoyo de 3 por 1,5 metros. Me han dicho que esta es mi tumba. Me han empujado dentro y estoy sentado con unos 10 hombres armados a mi alrededor”, explica el médico alemán, secuestrado junto a su pareja, Henrike Dielen, el pasado mes de abril.

La organización islamista filipina de Abu Sayyaf, que tiene secuestrados a dos turistas alemanes, ha difundido una foto de la tumba que ha cavado para uno de los rehenes -Stefan Viktor Okonek, de 74 años-, al que ha amenazado con decapitar en dos días, si no se cumplen sus demandas.

Los rebeldes, que piden 5,6 millones de dólares y que Alemania retire el apoyo a la ofensiva de Estados Unidos contra el Estado Islámico (EI), recuerdan al pie de la foto que, de no cumplirse sus exigencias, morirá uno de los dos rehenes “el 17 de octubre exactamente a las 3 de la tarde hora local (07.00 GMT)”.

Ambos rehenes han solicitado ayuda públicamente tanto del Gobierno alemán como del filipino y han denunciado las malas condiciones en las que se encuentran en varias ocasiones desde que los captores amenazaron por primera vez con decapitarles, el 24 de septiembre. Okonek también hizo declaraciones hoy a la emisora local Radio Mindanao Network (RMN) en las que pide que “se haga todo lo posible” por salvarlos.

Las nuevas amenazas de Abu Sayyaf se producen después de que el Ejército de Filipinas enviase un equipo militar especializado en rastreo, que se une a los 7 batallones que se encuentran en la isla de Sulu, a unos 980 kilómetros al sur de Manila, donde se cree que están escondidos los secuestradores.