La Secretaría de Comercio autorizó el intercambio de marcas propuesto entre AB Inbev, dueño de Cervecerías Quilmes, y CCU Argentina, que controla Schneider, Imperial y Heineken, entre otras, a partir de condiciones fijadas por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC).

A instancias de un análisis de mercado realizado por dicha Comisión, se aprobó la propuesta de cesión de siete marcas por parte del grupo Belga-Brasileño AB Inveb: Isenbeck, Iguana, Diosa, Norte y Báltica, así como las licencias de las marcas Warsteiner y Grolsch, a su competidora CCU, de origen chileno.

A cambio,”CCU Argentina devolverá la marca Budweiser, de propiedad de AB Inbev a nivel global, y recibirá pagos de hasta u$s 400 millones en un plazo de hasta tres años. Esta transacción no incluye la planta productiva de Cervecería Argentina S.A. Isenbeck, ubicada en la localidad bonaerense de Zárate, que continuará operando bajo la titularidad de AB Inbev”, consta en un comunicado difundido ayer por la Secretaría de Comercio.

El acuerdo se deriva de la adquisición que hizo el grupo belga AB Inbev de la sudafricana SAB Miller (en Argentina propietaria de Isenbeck), a nivel global a fines de 2016.

En Argentina, si la operación se hubiera aprobado sin condiciones, “la participación de las marcas de AB Inbev podría haber alcanzado hasta el 85% del mercado, afectando la libre competencia”, informó el comunicado oficial, destacando que para analizar la operación, la CNDC analizó el mercado siguiendo las mejores prácticas internacionales sobre la base de información aportada por las empresas y por fuentes independientes y aplicando metodologías de análisis de los productos, las marcas y los posibles efectos sobre los precios”.

Con esta decisión, ahora en firme tras la aprobación de Defensa de la Competencia, se puso fin por anticipado al contrato de licencia que CCU tenía en Argentina de la marca Budweiser, una de las líderes en el mundo de la cerveza y propiedad en casi todo el mundo del grupo AB InBev, surgido tras la fusión de la belga Anheuser Busch y la brasileña Inbev.

La pelea llevaba algunos años. Desde 2008 y hasta 2025, el grupo chileno CCU, propiedad de la familia Luksic, tenían la licencia de la Budweiser en la Argentina. Pero en el mundo, esa cerveza pertenecía a su competidora AB InBev, controlante de Quilmes, Stella Artois y Brahma en el mercado local.

Ambas compañías se habían comprometido en octubre del año pasado, cuando se anunció la propuesta de intercambio de marcas que finalmente se aprobó ayer, a mantener las fuentes de trabajo y la operación de las plantas elaboradoras de las distintas marcas.

A nivel local, el consumo de cerveza volvió a crecer el año pasado luego de cinco años de estancamiento, según datos de Cerveceros Argentinos, alcanzando los 40 litros anuales per cápita (el doble del consumo de vino, que es de 20 litros al año per cápita), aunque por debajo del promedio de países como Brasil y Colombia (65 litros anuales por cabeza). A este crecimiento contribuyeron la suba del precio del vino, bebida con la que compite, sumada a la moda de las cervecerías artesanales, que hoy representan un 2% del mercado.