El sexo es una parte muy importante en la vida de las personas, y por ello se crearon -se sigue creando- muchas “verdades” al respecto del acto y de las consecuencias que produce en nuestro cuerpo. Sin embargo, gran parte de esas asertaciones son meramente mitos que ya es tiempo de dejar de lado.

Aquí van seis de ellos:

1) Circuncidar un pene afecta a la función sexual

Absolutamente falso, los penes circuncidados no pierden la sensación durante el acto sexual. Un estudio publicado en “The Journal of Urology” observó a 62 hombres entre las edades de 18 y 37 años; de ellos 30 fueron circuncidados y 32 no. Evaluaron la sensibilidad de los penes midiendo su detección táctil, detección de calor y umbral de dolor en múltiples lugares. En general, independientemente de su estado de circuncisión, los resultados fueron los mismos y ningún grupo parecía menos sensible que el otro.

2) El himen de una mujer “romperá” la primera vez que tenga relaciones sexuales.

La forma y estructura del himen difiere de hembra a hembra, sin embargo, normalmente consiste en una delgada membrana que puede cubrir parcialmente la entrada de la vagina. Por lo tanto, se puede rasgar la primera vez que una mujer tenga sexo, aunque no siempre. Dado que no tiene función fisiológica práctica, se ha asociado profundamente con conceptos de pureza y virginidad en muchas culturas.

Sin embargo, tener sexo penetrativo no es la única manera para que una mujer pueda romper su himen. También se puede romper a través de la inserción de tampones, actividad física, gimnasia, deporte, juguetes sexuales, o simplemente por casualidad.

3) La vagina de una mujer se “ensancha” si es promiscua

En pocas palabras, hay poca evidencia que sugiera que las relaciones sexuales puedan estirar de manera permanente la vagina de una mujer. No cambiará de forma, ni tamaño o color dependiendo de cuántas parejas sexuales haya tenido o con qué frecuencia haya tenido relaciones sexuales.

Como explica el Dr. Sari Locker en su blog de educación sexual, “es un mito que la vagina de una mujer se convierta permanentemente luego de una relación sexual con un hombre que tenga un pene grande. Después de cada encuentro sexual, la vagina se contrae a su tamaño original, y no tiene estiramientos duraderos”.

4) La eyaculación femenina es falsa o forzada

Es una creencia común que la eyaculación femenina es antinatural, falsa o cosas mucho peores. Tanto es así que incluso el gobierno del Reino Unido prohibió la eyaculación femenina de las películas pornográficas filmadas en el país en 2014, pero no la eyaculación masculina.

Científicamente hablando, es sólo otra función biológica. Un estudio sugirió que entre el 10 y 40 por ciento de las mujeres experimentan una emisión involuntaria de orina cuando alcanzan un orgasmo.

No obstante, otro trabajo más pequeño, publicado en “New Scientist”, examinó más a fondo la composición química del líquido y encontró que si algunas mujeres de hecho “liberan orina de forma natural e involuntaria”, en otros casos los investigadores encontraron una pequeña cantidad de antígeno prostático específico, una sustancia química que se encuentra en el eyaculado masculino que ayuda a los espermatozoides a nadar.

Así que en resumen, aunque no afecta a todas las mujeres, no es un truco de la industria porno y no es muy diferente a la eyaculación masculina.

5) Hombre alto con pies grandes indefectiblemente tiene el pene grande

La creencia más común del pene es que las diversas razas tienen tamaños de pene muy diferentes. Un estudio de 2015 en el “British Journal of Urology” tomó un análisis en profundidad de 15.521 tamaños de pene de todo el mundo. En general, no hubo ninguna diferencia y en la mayoría de las veces fue en contra de los estereotipos.

En el metaestudio, la longitud media del pene flácido en todo el mundo fue de 9,16 centímetros. En Nigeria, la longitud promedio era 8,16 centímetros, India 8,21 centímetros, Corea del Sur 7,7 centímetros, Alemania 8,6 centímetros, Estados Unidos 8,85 centímetros, y Jordania 9.3 centímetros,

Tampoco es cierto que haya un vínculo entre el tamaño del pene y el tamaño del zapato, según un estudio en el British Journal of Urology International. Lo mismo puede decirse de la altura.

6) El herpes

Comprensiblemente, el herpes hace gala de una mala reputación. Dicho esto, lo más probable es que tengas herpes: hasta el 90 por ciento de las personas en el mundo probablemente lo padecen.

El herpes se presenta en ocho formas. Los “importantes” son el virus del herpes simple tipo 1 (HSV-1) y el virus del herpes simple tipo 2 (HSV-2), las dos formas que se manifiestan en herpes labial y herpes genital, respectivamente (aunque HSV-1 puede a veces causar herpes genital).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que 3.700 millones de personas menores de 50 años (el 67 por ciento) padecen infección por HSV-1 en todo el mundo y se estima que 417 millones de personas de 15 a 49 años (11 por ciento) padecen infección por HSV-2. En la inmensa mayoría de las infecciones por HSV-1 y HSV-2, las personas no son conscientes de que incluso están infectadas y no muestran signos. ¿La mejor forma de prevenirse? El profiláctico.