De cara a un año 2018 con bajas expectativas de crecimiento real, tras dos años seguidos de baja en las ventas, los diferentes canales de consumo masivo piensan en reconvertirse ante tan complicada situación.

No sólo por el efecto de la inflación y la pérdida del poder adquisitivo, sino también debido a cambios muy marcados en los hábitos de compra y consumo de parte de la gente.

Para las grandes cadenas supermercadistas, la marcada baja del consumo -más los altos precios de las locaciones de sus comercios- hace que no puedan recuperar la rentabilidad deseada por metro cuadrado.

Así las cosas, la semana pasada, valga el caso como ejemplo, la casa central de Carrefour en Francia, dio a conocer un ambicioso plan de ajuste que en la Argentina incluye la transformación de 16 hipermercados en el formato mayorista para reducir costos en el surtido de las góndolas y captar de ese modo a otro tipo de clientes que están prefiriendo claramente compras por cantidad para hacer una «diferencia» en los precios.

El mayorista Diarco hace lo contrario y anunció la apertura de locales más pequeños en los barrios donde está presente. Se trata de superficies comerciales de unos 300 metros cuadrados que apuntan a captar la atención de los clientes que hasta el momento prefieren hacer sus compras -diarias o del mes- en el almacén o en el autoservicio chino.

También la cadena mayorista Vital estaría pensando en seguir una estrategia similar durante este año.

Por su lado, los supermercados «chinos» también piensan en nuevos centros de distribución que hagan las veces de mayoristas.

«Ya nos pusimos de acuerdo en diciembre y el primer centro se abrirá en Malvinas Argentinas», dijo Yolanda Durán, titular de CEDEAPSA, la cámara que agrupa a estos comercios.

El sector pretende por estas medidas reducir las altas comisiones que deben pagar a los mayoristas al tratar directamente con la industria para obtener mejores precios de mercado. De acuerdo a lo expresado por Durán, esto podría abaratar la mercadería entre un 25% y un 28% en comparación alas grandes cadenas.

Juan Pablo Quiroga, de Walmart, dijo que las estrategias para el 2018 se fundamentan en tres aspectos fundamentales: el foco que se haga en los precios, la innovación en los diferentes puntos de venta y finalmente el comercio electrónico de las ofertas.

Un objetivo es mantener la política de «precios bajos todos los días», fortaleciendo la marca propia y también bajando la participación de ciertas promociones puntuales (como el 2×1) para que la gente no se limite a ir al súper en un determinado día de la semana.

La innovación tecnológica está relacionada a la incorporación de locales o nuevos negocios dentro de las sucursales, para achicar costos operativos.

«El hipermercado tradicional de 13 mil m2 viene perdiendo participación en todo el mundo», aseguró Quiroga. Por eso, la Walmart intenta reducir «el piso de venta» a no más de 6.000 o 7.000 m2 para bajar el costo logístico.

En cuanto al comercio electrónico, todo pasa por ayudar al cliente a retirar el pedido, rápido, en el supermercado, algo que Walmart llama servicio de «pick up» y está disponible en 21 de sus 106 sucursales. La modalidad representa el 1,8% de las ventas totales de la firma.

También los supermercados de Cencosud -Jumbo, Disco y Vea-, están introduciendo el servicio «drive thru» o «al auto» en algunos locales de Ciudad y GBA, que «permite a los clientes realizar sus compras en la web o telefónicamente y retirarlas, de manera gratuita, sin bajarse del auto y en el horario que les quede más cómodo», explicaron voceros autorizados desde la cadena chilena.