Tras el sí de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), Banco Walmart ya es oficialmente una parte más del conglomerado empresarial de Carlos Slim.

En concreto, la división financiera del gigante del comercio minorista en EE UU se integrará dentro del brazo financiero del magnate mexicano, Banco Inbursa, en una operación valorada en alrededor de 236 millones de dólares. Este movimiento, sumado a la reciente compra de otra entidad brasileña, supone una profundización de su negocio bancario en un momento delicado para su buque insignia, América Móvil, embarcado en una ruta de desinversiones para sortear las limitaciones de legislación antimonopolio mexicana.

Acaba así el experimento de Walmart en el negocio financiero en México. Tras lograr la licencia bancaria en 2007, su objetivo era exprimir el modelo de integración entre el comercio minorista y los servicios de crédito al consumo. Es decir, ofrecerle al cliente de los mega almacenes de Walmart poder financiar la compra de sus sofás o su televisor sin necesidad de salir del establecimiento. Un modelo que cuenta con ejemplos bien encaminados en el país, como la conjugación de Banco Azteca y Elektra.