Investigadores de las universidades de Lancaster y Durham en Reino Unido informaron que los hallazgos refuerzan la evidencia existente que indica que fumar es dañino para el crecimiento del bebé.

El estudio consistió en observar ecografías en 4D de 20 mujeres que se encontraban en la semana de embarazo número 32: cuatro de ellas fumaron un promedio de 14 cigarrillos al día, mientras que las 16 restantes se abstuvieron.

Los científicos detectaron que los fetos de madres fumadoras tocaron su rostro y movieron la boca con más frecuencia que aquellos cuyas madres se mantuvieron alejadas del cigarro. La razón, dicen, se debe a que el sistema nervioso central de los fetos expuestos a la nicotina se desarrolló más lentamente. Por ello, los fetos se mostraron más inquietos.

Al igual que otros estudios previos, la investigación mostró que el estrés y la depresión también tienen un impacto significativo en los movimientos de los bebés en el vientre materno.

“La tecnología ahora nos permite ver lo que antes estaba oculto y nos revela cómo fumar afecta el desarrollo del feto en formas que no habíamos identificado. Esto refuerza la evidencia ya existente de los efectos negativos del consumo de tabaco en el embarazo”, afirmó el profesor Brian Francis de la Universidad de Lancaster, quien participó en la investigación.

La doctora Nadja Reissland, autora principal del estudio, advierte que –a pesar de los resultados reveladores– este fue un estudio piloto, por lo que aún se necesitan nuevas investigaciones que confirmen la relación entre el tabaquismo materno, el estrés, la depresión y el desarrollo del feto.