La presidenta de Brasil finalmente fue destituida por el parlamento. Fue con 61 votos a favor y 20 en contra.

De esta manera se pone fin a 13 años del gobierno de los Partido de los Trabajadores (PT), que había llegado al poder en 2003 con Luiz Inácio Lula da Silva, que impulsó reformas sociales innovadoras y motorizó el ascenso social, pero la fuerza de izquierdas se transformó en ejes de escándalos de corrupción, como el Petrolao.