¿Qué hay detrás de la venta de terrenos de Casa Amarilla?

¿Qué hay detrás de la venta de terrenos de Casa Amarilla?

La agresión de la patota comandada por Rodolfo Corzo durante la asamblea de la Comuna 4 dejó al descubierto una problemática que no era visible hasta el día de ayer para la mayor parte de los argentinos. La compra por parte de Boca de los terrenos de Casa Amarilla, trasciende la mera discusión de “estadio nuevo o estadio viejo”, sino que toca puntos sensibles en la discusión por el modelo social planteado por el Pro en Capital Federal.

Luego de conocerse la identidad de parte de los agresores que irrumpieron en la asamblea de la Comuna 4, donde se tocó el tema de los terrenos de Casa Amarilla comprados por Boca Juniors para la construcción del nuevo estadio, la disputa entre el gobierno porteño y las organizaciones sociales de La Boca se hicieron visibles.

En 1981, Casa Amarilla pasó a formar parte de los terrenos públicos de la Ciudad de Buenos Aires. Fernando de la Rúa y Aníbal Ibarra, en sus gobiernos, destinaron parte de esos lotes a la construcción de viviendas sociales para más de mil familias.

Con la llegada del Pro a Capital Federal, el compromiso seguía vigente, aunque con un numero menor de beneficiarios. Es más, en la web del gobierno de la Ciudad, aún figura el proyecto “Viví en tu casa” para la creación de “1.231 viviendas de ambiente único, 1, 2 y 3 dormitorios destinadas a personas residentes en la Ciudad de Buenos Aires con ingresos mensuales entre $1.100 y $2.200 por grupo familiar.”

Pero en un cambio total de sentido, el gobierno porteño decidió vender gran parte de los terrenos en una licitación en la que se presentó sólo un interesado: el club Boca Juniors, presidido por Daniel “el Tano” Angelici, hombre de confianza de Mauricio Macri.

En marzo de 2016, se confirmó la compra, por parte del club, de cuatro lotes de 32 mil metros cuadrados linderos a la zona de Casa Amarilla. Como ya trascendió, Angelici planea construir allí el nuevo estadio de Boca para reemplazar a la mítica Bombonera, el estadio más emblemático del mundo.

Sin embargo, la discusión debería trascender la mera instancia deportiva o emocional que gira en torno al abandono del Alberto J. Armando. Es que, sin lugar a dudas, es más importante negarle a miles de familias un lugar digno para vivir que mudar un estadio que puede ser construido en cualquier otro lado, y no en terrenos que se habían adquirido  para las familias humildes que no pueden acceder a comprar un lote para hacer su casa.

El modelo social planteado por el Pro en Capital Federal, comienza a ser más que evidente.

Mientras tanto, comienza a ser evidente que los viejos métodos utilizados por parte de la clase política, ligada a los empresarios, sigue más vigente que nunca. Amenazas de muerte, irrupción violenta en un espacio público (como lo es una asamblea comunal) y agresiones físicas, también forman parte de la lógica del Pro para amedrentar a los que se interpongan en los negociados.