El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció en Riad a líderes de países musulmanes una «alianza» para procurar «la seguridad y los intereses comunes», y los exhortó a expulsar a los «extremistas» de «sus lugares de oración, sus comunidades y de la tierra santa».

«Nuestra prioridad es la seguridad de todos nuestros ciudadanos; no estamos aquí para enseñar ni para decirles a otras personas cómo vivir, qué hacer o cómo practicar su fe; en su lugar, ofrecemos una alianza», dijo Trump ante medio centenar de líderes del mundo musulmán.

El mandatario estadounidense pronunció su discurso, el más esperado de la jornada, en un centro de conferencias de la capital saudita, al concluir la cumbre entre los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y Estados Unidos.

«Las naciones de Medio Oriente no pueden esperar a que el poder estadounidense aplaste a este enemigo por ellos; las naciones de Medio Oriente tienen que decidir qué tipo de futuro quieren para ellos mismos, sus países y sus hijos», remarcó Trump.

«A partir de este momento se abre un nuevo capítulo de esta alianza que traerá beneficios para todos los ciudadanos», agregó, y responsabilizó a Irán, al que definió como el «enemigo» de los miembros del CCG, por los «indescriptibles crímenes» que, a su juicio, está cometiendo el gobierno de Siria.

El jefe de la Casa Blanca subrayó que «todo lo que está ocurriendo en Siria es culpa del régimen iraní» y destacó la actuación de aquellos países que «trabajan para aislar a Irán y sus fondos que financian el terrorismo».

Al inaugurar el encuentro, el rey de Arabia Saudita, Salman Bin Abdulaziz, había reafirmado su intención de acabar con el grupo yihadista Estado Islámico (EI).