Situado en la zona industrial de Coimbra, el edificio de oficinas y de almacenamiento Adémia son dos volúmenes que combinan espacio de almacén, instalaciones de oficinas y una zona comercial.

El edificio más pequeño, de dos plantas, se encuentra en el límite del sitio y da hacia la calle principal. El espacio comercial se establece en el nivel de acceso con oficinas ubicadas en el primer piso.

Un edificio de plantas más grandes y más largo (el almacén) está situado en el centro del sitio y está formado por una combinación de cinco unidades de igual tamaño con tejados inclinados. La combinación de los dos volúmenes ocupa toda la longitud de la trama. Un pasaje con techo plano en la primera planta conecta los dos edificios, crea una vista sobre el patio a nivel de calle, que se utiliza como espacio para reuniones y zona de estacionamiento. Los materiales seleccionados juegan un importante rol en la caracterización de los dos volúmenes.

La solución constructiva y los detalles se convierten en la identidad formal de estos edificios. Una línea horizontal se ejecuta a través de los dos edificios, creando una clara distinción entre los dos materiales principales: hormigón y paneles de acero corrugado revestidos en gris.

Se logra una atmósfera industrial en el interior del almacén mediante el uso de suelos de hormigón pulido y la exposición de la infraestructura mecánica y eléctrica, como también de elementos constructivos, tales como la estructura del techo, muros de hormigón y terminaciones de acero para las paredes. Dentro del edificio un pequeño entrepiso alberga las instalaciones para el personal y vincula con el pasaje elevado a través de una escalera.

El edificio de oficina tiene distintas habitaciones con un techo inclinado que recrea el techo exterior. Puertas y muebles de madera contrachapada de abedul y paredes de yeso dividen el espacio en donde se utiliza mortero autonivelante en el suelo para unir el mismo.

Antes de que ambos edificios fueran ocupados por su programa regular (un almacén para una empresa de pintura y materiales de construcción de automóviles), se inauguró una exposición pop-up.

No habían paredes para mostrar el arte, por lo que «caja en caja» fue el concepto detrás del diseño de la exposición. La primera caja fue el almacén con sus muros de concreto, la segunda fue un conjunto temporal de paredes creadas con una estructura de yeso cartón y madera en sus superficies.

Las paredes temporales fueron desconectadas de los muros de hormigón y creaban tres salas de exposición.